"La Autovía de Madrid. Para no seguir en el culo del mundo".
Durante mucho tiempo estuvimos sin un solo kilómetro de autovía. El cacareado desdoblamiento de la N-620 se ha empezado con más de 20 años de retraso, cuando la trágica historia de la “carretera de la muerte” se ha convertido en una vergüenza nacional. Durante mucho tiempo estuvimos sin un solo kilómetro de autovía. El cacareado desdoblamiento de la N-610 se ha empezado con más de 20 años de retraso, cuando la trágica historia de la “carretera de la muerte” se ha convertido en una vergüenza nacional. Parece mentira que esos cien kilómetros que separa Salamanca de la frontera portuguesa no hayan despertado el sentido común de los dirigentes políticos ante uno de los tramos de más tráfico de camiones de Europa y, sobre todo, ante ese rosario siniestro de muertes y accidentes. Si por cada muerto se hubiera colocado una cruz en los arcenes, ir desde Salamanca a Portugal sería como atravesar un inmenso cementerio. Gracias a que Valladolid es la capital acaparadora de todas la mejoras de la Comunidad, tenemos la única red que nos une al resto del mundo civilizado. Seguimos aislados del resto de España, mientras los portugueses, antes de dejar de ser un país tercermundista, ya habían hecho la carretera desde la costa atlántica hasta Fuentes de Oñoro. Podíamos ir desde la frontera a la playa en autovía, pero para ir llegar de Salamanca a la raya había que jugarse la vida o desesperarse detrás de media docena de camiones. Nuestra ciudad por su Universidad, su riqueza monumental y su entorno turístico, merecía mucha más atención que la que le han prestado. Por agravio comparativo nos da vergüenza que nada más bajar el Puerto de Perales o la Sierra de Béjar entres en las magníficas carreteras de Extremadura. Simplemente porque los extremeños han estado y están mejor gobernados que nosotros. Para andar por casa seguimos en la Edad Media. Parece mentira que desde Béjar o Ciudad Rodrigo se tarde el doble que de Salamanca a Valladolid. Que dos pueblos tan importantes y tan cercanos estén separados por un trazado demencial de curvas y precipicios. Es otra vergüenza en la era del progreso. Lo de la autovía a Madrid es una necesidad antigua que quedó patente en los fastos de la Capital Cultural de 2002. Salamanca demostró su capacidad de convocatoria y una muchedumbre de curiosos estuvieron aquí. ¿Cuántos más hubieran venido con unas comunicaciones razonables? Resulta que estábamos divorciados de Portugal y de Madrid, que son nuestros principales núcleos de atracción. Los hombres de negocios tienen que perder muchas horas para ir a Oporto o Lisboa. Madrid, que está a un paso, tampoco es fácil de ir o venir, mientras que Valladolid y Ávila tienen sus accesos muchos mucho más fáciles. Ávila quedó olvidada muchos años, cuando el tráfico se desvió por San Pedro del Arroyo. Ahora Ávila está creciendo y nosotros… bajando. No se pueden demorar tantos años, cuando está clarísimo que Salamanca ejerce un gran atractivo sobre Madrid y son muchos los salmantinos que viajan constantemente a la capital del reino. Por eso, el pueblo llano se indigna y ha nacido esta Plataforma para recordar a los gestores de Obras Públicas que no se puede tener tantos años dormido un proyecto tan importante. Los que vivimos aquella época donde el tiempo no tenía valor y viajábamos a Madrid por el Alto de los Leones o haciendo paradas en varios bares del camino, incluso para dejarle veinte duros al Cristo del Caloco para tener suerte en el viaje, nos asombramos ahora que desde Madrid a París se tarde lo mismo que echábamos nosotros en llegar a la Puerta del Sol. Ha estallado una conciencia colectiva. Estamos ya en el siglo XXI y los contribuyentes no pueden permanecer impasibles ante el progreso de otras provincias menos representativas y el atraso de una ciudad como Salamanca que en poco tiempo ha duplicado el número de magníficos hoteles y tiene derecho a estar en cabeza de los movimientos culturales, turísticos y financieros. En el siglo XVII Salamanca era el centro de la cultura más importante. Las gentes venían por las calzadas romanas y los caminos de herradura. Ahora necesitamos movernos más deprisa y estar más cerca unos de otros. ¡A ver se enteran los del Gobierno! Que seguimos en el culo del mundo… ( , 07/01/2004 ) .