Las jugadas sucias del gerente de Tribuna
Alfonso Navalón
Antes de producirse el choque definitivo en un programa de televisión Salamanca donde denuncie mi absoluta repulsa a las directrices taurinas que quería imponernos el recientemente nombrado gerente de Tribuna, este ciudadano que se hace llamar pomposamente Director general, intento por todos los medios humillarme para provocar mi salida del periódico sabiendo que por mi carácter altivo no iba a soportar imposiciones en contra de mis principios.
Primero propuso que me deshiciera de mis dos fieles colaboradoras Arantxa Martín y Rosa Jiménez. Yo estaba muy orgulloso de trabajar con dos amigas fieles de línea distinta. Arantxa es una mujer dulce bondadosa que mira siempre el lado positivo de la fiesta. Su padre fue matador de toros y ella prefiere el comentario positivo a la denuncia o la critica. Con Arantxa quedaban complacidos los sectores más tradicionales y prudentes de nuestros lectores. Rosa Jiménez es una rompedora valiente que domina las técnicas del periodismo moderno. Con ella estaban servidos los contestatarios y sobre todo los muchos seguidores que tiene en Madrid.
Primero intentó que yo despidiera a Arantxa alegando que "no daba información" como hacían los redactores de "la Gaceta". Desde el primer día estuvo obsesionado porque copiáramos el estilo del periódico de mayor poder de la provincia, cuando es evidente que nuestro mercado es otro. Arantxa cumplía perfectamente en su parcela amable, rozando la parte rosa de los toreros y la admiración que siente hacia los que se visten de luces porque ha vivido su casa la zozobra del toreo.
De Rosa me dijo algo parecido pero en sentido contrario: "Esta no es mas que una terrorista que escribe llena de odio y desprecio hacia los toreros". Como solución me propuso el fichaje de Cañamero que hacia pocos meses tuvo que abandonar el periódico por ciertas incompatibilidades y por la tajante decisión de la cúpula de la empresa.
Y aquí viene lo vergonzoso de jugar suciamente con la dignidad de unos profesionales del humilde periodismo provinciano. Cañamero estaba dirigiendo con muy buen tino un suplemento de toros en Zamora y lo llamaron sin otra intención que la de provocar un enfrentamiento conmigo, esperando que por mi reconocido orgullo me marcharía antes de prestarme a semejante enjuague.
Se entrevistaron con Cañamero que se limito a pedir el mismo dinero que ganaba antes de salir de Tribuna y le ofrecieron un jornal ofensivo. No hubo acuerdo. Lo único que pretendía el gerente era utilizarlo contra mi. Porque lo lógico seria que al día siguiente de mi cese contrataran a Cañamero, que según el gerente Pastor es el mejor cronista de Salamanca. "Si juntamos en el periódico dos pesos pesados como Cañamero y tú nos reímos de la Gaceta".
Pero ya no se acordaron para nada de Cañamero, dejando torpemente al descubierto su maniobra de provocar la guerra entre nosotros, para cambiar la línea del suplemento y ponerlo al servicio del taurinismo.
Mis paginas las ocupa ahora Hervas un comentarista de Marbella adscrito a Onda Cero y les salió respondón porque siendo habitualmente hombre contemporizador, al llegar a Tribuna repartía leña a troche y moche. El otro "refuerzo" fue Juan Miguel Nuñez que publicaba la misma crónica de su agencia, solo que con fotos y ladrillos. No vamos ahora a descubrir quien es Juan Miguel Nuñez, ensalzando a las supuestas figuras y mostrándose severísimo con los modestos.
Al desaparecer junto a mi Arantxa, Rosa, Juan Antonio, Higinio Severino y su hijo, se quedaron con el culo al aire, demostrando su impotencia al reducir las paginas y desaparecer la publicidad comercial.
Para manejar este tinglado el gerente Pastor deposito su confianza en un tal Luis Falcón, un reptil habilidoso al que cada director nuevo quería expulsar, pero tan habilidoso y pelotillero que acababa quedándose. Cambiando de sección. En su misión de chivato y sabueso de los jefes prohibió a los redactores que escucharan mis coloquios por la radio. Y ahora es el responsable de ese impresentable engendro que cayo en vuestras manos el pasado miércoles 1 de Octubre, donde como noticia principal se publicó en primera página la ruptura entre El Fandi y Ferrera que divulgaron hace dos semanas todas las televisiones.
No aparecía la cacareada información local. Se dedican las paginas centrales a un novillero, nieto de Juan Posada, que todavía no ha toreado casi nada y sacan dos paginas a la muerte de Paquirri, cuando han pasado un montón de años sin que ninguna publicación taurina dedicara apenas un modesto recuerdo a la tragedia de Pozoblanco. Pero como al tal Luis Falcón le gusta el marujeo, creyó que la olvidada muerte de Paquirri "vendería tanto" como los líos de la Pantoja con el impresentable Julián Muñoz.
Podríamos escribir un culebrón sobre la desaparición del más leído suplemento de todo el mundo taurino para comvertirlo en esta indecorosa mierda periodística que sale ahora. Podría contaros los jornales miserables que el gerente Pastor ha pagado a mis fieles y valiosos colaboradores. Lo de Arantxa después de tantas horas de dedicación diaria apenas le llega para la gasolina del coche. Lo de los otros ni para pagar la fonda. A Tony Hernández y a Severino padre e hijo, ni una miserable peseta. Ni un regalo, ni las gracias.
El gerente José Luis Pastor, desde que llego a Salamanca, se ha creído el dueño del mundo y ha empezado una guerra por su cuenta contra los políticos locales, que puede traerle quebraderos de cabeza al dueño del periódico. Para demostraros su carácter dictatorial y su conducta caciquil, me cuenta que llamó al director General de televisión Castilla y León para que dejara de televisar mis coloquios. No esperaba que su antiguo amigo le iba a contestar que mis coloquios eran el programa de mayor audiencia en toda la historia de televisión Salamanca.
Este hombrecillo con cara de chiste y vistiendo la indumentaria mas estridente y mas hortera que imaginarse pueda, anda como un potro en una cacharrería y ha querido desprestigiarme ante mis compañeros diciendo que los ataco cuando esta clarísimo que solo he mencionado a él como único responsable de mi salida y de la mierda de cuadernillo que están haciendo. Demos gracias que este ciudadano no tuvo mando en el 36 ni disponía de un fusil ametrallador.
Os repito a todos las gracias por estas muestras de adhesión y sobre todo a dos que me han manifestado su repulsa " a pesar que no le gusta como escribo". Por tanto gracias especiales a mis supuestos enemigos porque esta demostrado que eran los que más me leían.
PD. Ahora el mentado gerente ha montado una desaforada campaña en radio y T.V. para promocionar las paginas taurinas. Para vender los miércoles regalan laminas taurinas. Mientras estuve en Tribuna no hacia falta publicidad. Se agotaba todos los miércoles.


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