A la flor de Villarino le dieron por detrás.

Al volver de Carnavales de Ciudad Rodrigo.

Alfonso Navalón

 

Siento seguir escribiendo de esta inmundicia de escribidor taurino, porque a pesar de los años que lleva en el oficio es el hazmerreír de los taurinos por su desconocimiento del asunto que le da de comer. Al quitarme de en medio tenía una magnifica ocasión de destacar. Pero tiene que vivir a la sombra de los demás “ahora ejerce de alcahuete y monaguillo del Prostituto Fenicio, compartiendo funciones con el Robameriendas”.

Sólo es conocido por las mariconerias que cuento de su cateta persona y porque siente contracciones vaginales cuando ve a Valverde.

El caso es que regresaba de los Carnavales de Ciudad Rodrigo, donde no le permitieron disfrazarse de puta barata y al llegar a la altura de Fuentes de San Esteban, quedose pasmado comtenplando una foto en color de Valverde que lleva en el salpicadero del coche. Parose repentinamente por el éxtasis erótico y el conductor que venia detrás le dio por su sitio, destrozándole el culo del coche. Que no es suyo. Como todavía  no ha incorporado a la mecánica del coche el tampax que usa cuando ve a su torero, tardo mucho en llegar a la noche salmantina  para incorporarse a la gran fiesta gay que se celebraba en la zona de Van Dyc. Fueron los del Mesón del Cruce, quienes prestaron los primeros auxilios, llevándole agua de azahar y una infusión de rosas frescas con lo que la esperpéntica maricona de Villarino volvió en si y saco de la guantera un abanico de nácar para darse de aire.

 

 


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