Una cena en Aldearrodrigo.

Agasajado por los amigos del Capea.

Alfonso Navalón

 

Después de una temporadita apartado del mundillo taurino, salimos a cenar a un acreditado restoran de un pueblecito cercano a la capital, un grupito de incondicionales quiso honrarme con una esplendida gala culinaria al estilo tradicional. Fuimos al bar El Campo, donde gozamos de la cocina tradicional con la sorpresa de incluir unos langostinos a la sal que estaban de rechupete. Lo fundamental fue un chorizo casero de entrada y los gallos de corral con salsa espesa. Pero lo que más me gusto fue un vino tinto de la cosecha del dueño que no le tiene envidia a los mejores vinos de la Rioja o de la Ribera del Duero. Se notaba que al ser un vino para consumir en el año no tenía ni hiposulfitos ni conservantes y se distinguía por un toque de dulzura mucho más agradable que ese ligero grado de acidez que tienen muchos vinos elaborados.

Tenia ese vinillo delicioso eso que llaman los enólogos "un toque afrutado", quiero decir el encanto de lo autentico. Como seria que a la vuelta estuvimos todos de copas hasta las tres de la madrugada en Salamanca y no cesaron los elogios al vino como lo mejor de la cena. Porque el guiso de los gallos de corral, siendo algo riquísimo, lo hacen bien en todas las partes. Asi que le rogué al dueño que me guardara unas cuantas botellas para disfrutarlas en casa. No olvidéis que un vino bueno es como un polvo voluptuoso con la ventaja que el vino puedes disfrutarlo con recochineo las veces que te apetezca. El orgasmo del vino dura mucho más que un polvo porque no todos podemos repetir tan arriesgada suerte

A la pequeña comitiva de Salamanca nos estaban esperando un grupo de aficionados locales y lo más sorprendente es que todos eran amigos y partidarios del clan Capea. A medida que avanzaba la cena me di cuenta del enorme merito que tenían estos amigos, sabiendo las represalias que suelen tomar los Gutiérrez contra todo lo relacionado conmigo. Resalto este gesto de valor porque pertenecen a la elite de sus partidarios. Son de los poquitos que fueron a verlo a la alternativa. Otro fue hasta México y todos son de los que gastan un dineral cada vez que salen a ver corridas.

Sin embargo hubo una notable excepción. Uno de los presentes comensales fallo a la hora de la verdad y creyó prudente que no le vieran conmigo y exponerse a que lo relucieran del entorno de su ídolo. Solo se que se llama Manuel, porque al final del ágape me pidieron que hiciera un dibujo de toros para dedicárselo al ausente y pitorrearse al dia siguiente "Mira estuvo aquí y pregunto por ti y además te ha dedicado un dibujo"…El caso es que estuvimos hablando de toros cinco horas seguidas y cuando ya me recogía, uno de los mas allegados a Capea, saco del coche un envasado de autentico jamón ibérico y me lo regalo "para que lo coma tu nieto".

Al final sacamos una hermosa lección de convivencia y civismo. Se puede ser amigos aunque tengan ideas y gustos diferentes. Es mucho mas civilizado que la reacción fascistona de "si le hablas a ése, dejas de ser amigo mió".

Recuerdo que uno de mis grandes partidarios, era (y seguirá siendo) el padre de Paquirri, al que como sabéis trataba educadamente en mis crónicas. Su hermano Riverita, salio algunas noches de fiesta conmigo en la feria de Sevilla y al buenazo de Paquirri no se le ocurrió nunca enfadarse con ellos por darle cuartel a un "enemigo".

Me hubiera gustado estar presente en el bar El Campo cuando al dia siguiente le entregaron el dibujo a Manuel.

 


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