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Lo que "enseñan" los toros en el campo. Solo para los buenos aficionados. Abstenerse los toreristas los del clavel y las tontucias de Carmen y Cristina. |
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Alfonso Navalón |
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La última vez que estuvo Diego Puerta en Salamanca sintió celos porque al torero portugués le daban trato de figura y donde quiera que llegaba se encontraba admiradoras: "No tiene importancia es que viví en Salamanca muchos años y me conoce todo el mundo"..... Ahora viene de tarde en tarde a visitar la familia de Atanasio Fernández que siempre reservan un cuarto par él en "Campocerrado". Amadeo tiene que andar con mucho tacto porque esta entre dos fuegos dada la larga guerra que sostenemos entre servidor y la familia del fallecido ferroviario y luego famoso tratante y ganadero. Pero siempre encuentra un hueco para darnos un abrazo por la vieja amistad que mantenemos. Estaba servidor tomando un aperitivo en el Valencia cuando sonó el teléfono para citarme a comer en el sitio mas increíble pero al portuguesiño la guerra de los taurinos. El es amigo de mis enemigos y de los enemigos de sus amigos. Así que nos asentamos en la mesa con los hombres de confianza de Pablo Chopera, provocando el natural asombro de los clientes del bar. Simón Carreño, el patriarca, amigo de toda la vida a pesar de servir a quien sirve. Fue el primero que me cobro una comisión por una novillada para San Sebastián de los Reyes y para más detalles toreada por José Miguel Arroyo que salió en hombros y le dieron la vuelta al ruedo a dos novillos míos. ¡Que vueltas da la vida! El caso es que ningún representante se toreros o empresas me cobraba la comisión porque no se atrevían. Simón Carreño dijo que una cosa es la amistad y otra el pan de sus hijos. La comida junto a Mateo Carreño fue una vuelta al túnel del tiempo, donde repasamos tantas historias del toreo que vivimos juntos, cuando Simón era apoderado de Amadeo y yo empezaba a escribir en Madrid. Pero no creáis que un amistad tan buena significaba el servilismo que hacen los cronistas de ahora. No se lo que escribiría sobre Amadeo pero un día me vi rodeado de partidarios suyos de la frontera, enarbolando las garrotas amenazadores. Menos mal que Amadeo puso paz y salí bien librado. No es cosa de contar ahora lo mucho que hablamos. Pero los Carreños nos trataron a cuerpo de rey destacando un plato original hecho con patatas guisadas, un huevo escachado y encima virutas de jamón del bueno. Para remate una carne de morucha, postre casero y aguardiente de yerbas. Amadeo fiel a su línea despertó la envidia del viejo Carreño que está a régimen, vaciando varios vasos de guiski. Al final se presentó Jasis, el hijo de Caraliebre que lo mando la familia como chofer del torero. No se si os dije alguna vez que Jasis es muchísimo más feo que su padre. Aunque parezca imposible. Como yo estaba un poco sesgado no debió conocerme y me dio las buenas tardes correctísimo. Cuando volví la cara hizo un gesto de espanto. Amadeo se ha marchado a su hermosa casa portuguesa en la bahia de Setúbal disfrutando de sus playas inmensas y de ver a los delfines en traviesa formación. Todos los días los pescadores furtivos le traen los exquisitos frutos del mar y no veáis la mañana que se pasa cocinando. Ser huésped de su casa marinera es una de las cosas mas agradables que recuerdo en mi larga historia de disfrutar de la buena vida. Hace ya dos años que no voy a verlo y estoy deseando escaparme a descansar en una tumbona bajo el frescor de un pino que es una atalaya en lo alto de una duna, donde la siesta tiene el arrullo de las olas, desmayándose en la playa, mientras revolotean las tórtolas a tu alrededor y los conejos bravíos se acercan descarados a comer las sobras de la merienda. Si hay algo parecido al paraíso
ese es lugar donde se hizo la casa mi amigo Amadeo, un niño pobre
de un pueblo de raya que inventó todos los pases encimistas que luego
hicieron millonarios a Paco Ojeda, Jesulin, y José Tomas. Pero Amadeo
es muchísimo más rico que ellos. |