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Un maestro manchego. Nueva plaza en Bolaños de Calatrava. En un lugar de la Mancha hay partidarios ejemplares. |
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Alfonso Navalón |
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Llevo una temporadita que se amontonan las alegrías. Ya os contaba la satisfacción que supone la difusión de estas páginas y que mis partidarios me han llamado para dar conferencias en Talavera y en Cádiz. Ahora acaban de comprometerme para dar otra en Bolaños de Calatrava para el mes de abril. En ese hermoso pueblo cervantino debe haber un ayuntamiento de aficionados entusiastas y ahora que la fiesta se hunde sin remedio los mercaderes del toreo han echado al publico de los tendidos, han decidido hacer una plaza nueva y estrenarla cuando llegue la primavera. Pero no será tanta locura si la plaza está en manos de gente honrada y se proponen servir la verdad, cuando los demás ofrecen la mentira. Con un solo acontecimiento al año como base de su temporada pueden atraer a los buenos aficionados si son capaces de ofrecer una corrida donde se cumpla el reglamento y salgan los toros con casta y poder. Las figuras no interesan. Basta con encontrar tres toreros capaces y darle a todo una seriedad que ahora el aficionado solo puede encontrar en algunas plazas francesas. Si en Bolaños siguen ese ejemplo se harán los amos de una demanda que ahora echamos tanto de menos. A los aficionados de Madrid de Valencia y otras grandes ciudades no muy alejadas le será más fácil ir a la Mancha que a Francia lo mismo que todas los años se llena de cursis y marujonas la plaza de Ronda para ver la caricatura de la goyesca podrán ir unos miles de personas a darle prestigio al toro y a la grandeza del toreo. ¡Adelante!. Me ha emocionado la llamada de uno de mis partidarios anónimos tan alejado de mi rutinario aislamiento de Salamanca, donde las malas artes de los taurinos corrompidos y de los gerentes periodísticos incompetentes me han quitado la libertad de expresión y el derecho a escribir para la mejor afición de este país. Siento no recordar el nombre de mi comunicante. De un audaz que ha averiguado mi teléfono y se atrevió a romper el respeto a ese temor que tiene la gente de hablar conmigo Solo sé que una conversación de compromiso se prolongo más de media hora quitándonos la palabra el uno al otro. Es "maestro nacional" una santa palabra que no escuchaba hace mucho tiempo porque ahora todos son "profesores de educación básica" tan básica que los chavales terminan una carrera universitaria y ponen diez faltas de ortografía en una cuartilla. Benditos aquellos maestros de los pueblos que no estaban asustados por los "derechos del niño" y nos hacían copiar cien veces "vienen subiendo la verja varias ovejas balando". O no dudaban en darnos un pescozón cuando hacia falta o castigarnos sin merienda y sin recreo. Gracias a uno de estos maestros a la antigua, cuando yo tenia nueve años no ponía ni una sola falta de ortografía, había leído El Quijote y me sabia de pe a pá todas las naciones, los ríos y las cordilleras del mapamundi. Me pongo como ejemplo porque será difícil encontrar otro estudiante más vago y más indisciplinado que yo. Me ha emocionado hablar con este maestro que me cita de memoria frases de crónicas de hace 20 años y esta al día de las ultimas que salen en estas páginas. Está también entre esa muchedumbre que los abusos de los taurinos han obligado a desertar de las plazas y ya no quieren sacar la entrada para que le engañen. Me cuenta con detalle la desvergüenza de la "actuación" del Capeita en Almagro la temporada pasada, con un ganado indecente y con un banderillero provocando la concesión de una oreja cuando no había en los tendidos ni un solo pañuelo para pedirla. Me ha traído hermosos recuerdo de amigos entrañables que también los son suyos. Un ganadero romántico Vidal que me compro un novillo para semental y a los dos años fuimos a tentarle las primeras becerras, con la satisfacción de haber ligado a su gusto. Aquel día estaban presentes dos cronistas manchegos que mantenían su decencia entre la general corrupción del sobre: Serrano y Campos. Había otro que escribía conmigo en "Pueblo" y hubo que quitarlo de en medio porque era un servil adulador de los toreros. Aquella jornada acabó con una cena en esa maravilla de la plaza mayor de Almagro. Ahora me entero que se murió Campo un hombre adusto y más alto que El Quijote. Juanito Serrano, un pincel de elegancia, ha dejado ya de escribir, cansado de predicar en este desierto. El señor maestro dice que también ha dejado de leer crónicas de toros desde que se murió Joaquín Vidal y solo mantiene su afición visitando estas páginas. Ahora que entre el Prostituto Fenicio y el Palabrero Fernández han destrozado los conocimientos del publico con sus falsedades al servicio del torero y los empresarios, será un placer hablar en Bolaños de Calatrava para explicarles lo que deben observar desde que sale el toro hasta que lo arrastran las mulillas. Algo tan sencillo y tan fácil de entender. Hasta otro rato, señor maestro
y que Dios te conserve la entereza y la decencia de los que saben
cumplir con su deber. |