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Documentación para una maricona ignorante Cuando Joselito toreaba por la mañana vacas de don Alipio y por la tarde mataba la corrida de la Feria |
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Alfonso Navalón |
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En mi precipitado repaso de las grandes figuras que pasaban los inviernos en las ganaderías de Salamanca se me olvido nombrar, entre otros, a Luís Miguel y a Antonio Ordóñez que a pesar de ser cuñados procuraban no coincidir en los tentaderos de Campocerrado. Pero los dos dejaban siempre unos días para venir a probar sus facultades de cara a la próxima temporada. Los dos, sobre todo Ordóñez, escapaban de los días crudos de enero y venían "cuando buscaba la sombra el perro" y los días eran más soleados y más largos. De estas visitas a Ordóñez le quedo un mal recuerdo, porque el desvergonzado de Atanasio aprovechaba los tentaderos para engañar a todos los que podía vendiéndoles las vacas de desecho que en el libro falso tenia anotada con nota superior. De su poca vergüenza como tratante no se libro ni Antonio Ordóñez, ni en agradecimiento a que la figura pedía los toros de Atanasio. También a él le coloco un lote de vacas de desecho cuando el rondeño venia "Valvardo" y se hizo ganadero. Un dia de San Fermín estábamos comiendo en "Las Pocholas" con Antonio Ordóñez aquel año del 64 cuando se retiro por primera vez. Entre otros comensales recuerdo a Miguel Bernardo de Quiros, Bernabé, el hijo de Atanasio y Miguel "Potra". Como era costumbre en él, Bernabé se puso ciego de beber y a los postres empezó a desbarrar. Bernabé era buena persona pero perdía el sentido empinando el codo. Cuando empezamos a comentar con Ordóñez las reatas y las familias de vacas de Atanasio, el torero presumía de tener lo mejor de Campocerrado. De pronto, ante el asombro de todos, Bernabé le dijo, "que no tienes una ganadería, tu lo que tienes es una puta mierda porque mi padre te echo todo lo malo que teníamos"…. La tremenda afición de Joselito Para que el pobre ignorante de la maricona de Villarino se vaya documentando, le voy a contar lo que me dijo don Alipio Pérez Tabernero una noche que nos quedamos a dormir en Matilla, Carlos de Rojas y yo, porque al dia siguiente íbamos a torear unas vacas con su hijo Alipio. Antes de irnos a acostar el patriarca de las patillas nos advirtió que no tuviéramos prisa porque al dia siguiente no podríamos tentar porque esa noche iba a caer un nevazo de órdago. Y asi fue. Resulta que, don Alipio, todos los días en sus notas "Las Cabañuelas "y sabia a ciencia cierta el tiempo que íbamos a tener. Y recuerdo porque no pudimos torear. Pero después de la cena supe que, Joselito El Gallo cuando venia a torear las corridas de la Feria de Salamanca en vez de vestirse en el hotel, paraba en Matilla. Por la mañana toreaba unas cuantas vacas. Luego descansaba, se vestía de luces y por la tarde iba a matar la corrida de la feria... Dormía en Matilla y al dia siguiente volvía a torear unas vacas por la mañana y a despachar la corrida de la tarde. Era un caso asombroso de afición y decía que siempre le quedaba algo por aprender, por eso no perdía ocasión de torear. ¡Ahora las figuritas cuando se acerca la temporada piden al ganadero que le afeiten las becerras, no sea que tengan un percance y pierdan la próxima corrida¡…. Como podrá comprobar ese pobrecito
ignorante de La Flor de Villarino, Salamanca no solo estaba de moda
en los tentaderos del invierno si no que una figura de época como
Joselito, se divertía toreando antes de ir a jugarse la vida a la
Glorieta. Ahora este pobre tontucio echa campanas al vuelo porque
un tal Morante de la Puebla ha venido a torear unas becerras, exigiendo
a los ganaderos que no vaya nadie a verlo. A Joselito lo iban a ver
tentar los de los pueblos de alrededor...Claro que entonces era impensable
que pudiera escribir de toros un indocumentado como la Flor de Villarino.
Imaginaros la ensalada de ostias que le hubiera dado Joselito si se
atreve a escribir cualquier necedad sobre su soberbio sentido de la
profesión. |