| ROBERTO DOMÍNGUEZ Y EL APODERAMIENTO DE EL JULI ¿DEJARÁ DE INTERVENIR EL PADRE? |
|
Alfonso
Navalón
|
|
Ahora los toreros son noticia por lo que hacen fuera de la plaza. Muy pocas veces sucede algo importante dentro del ruedo. Por ejemplo, que salga un toro bravo, en puntas y que la figura le haga una lidia normal, no lo asesinen en varas y lo mate de una estocada en lo alto marcando los tres tiempos y no al capón como hacen ahora, ¿cuánto hace que no vemos esto?
Ante la falta de interés del escalafón los escribidores engañabobos se están pasando el invierno provocando la reaparición del místico José Tomás, cuya vuelta supondría la corrupción total, al tener que claudicar los empresarios a todas sus exigencias. Para acabar de asesinar el toro sólo nos faltaba la vuelta del destoreador de los enganchones y el medio pase. Afortunadamente a José Tomás no le gusta hablar de toros, ni hacer tentaderos, ni torear en festivales. Como es un ser extraño, ajeno a lo que debe ser y sentir un torero, tampoco le gusta torear en las ferias. Le han regalado un montón de millones y no precisa de sustos. Por bien de la fiesta que se quede con sus pendientes y sus melenas mariposeando por las playas de Estepona.
La otra gran noticia es el apoderamiento de El Juli por Roberto Domínguez. Algo que se venía cociendo hace mucho tiempo por parte del Palabrero Fernández que permanece en la sombra pero que sin duda participará de los beneficios del pastel.
El caso es que después de la desastrosa gestión de Raúl Desgracias “El Tato” como simple recadero de las intrigas del padre del torero al Juli no le quedaba más remedio que un cambio de administración para lavar su imagen de los sonados desastres de la para temporada. El tal Raúl Desgracias no pudo cometer más desatinos hasta lograr poner en contra del torero a casi todos los públicos. A finales de temporada logró remediarlo un poco, pero sus fracasos sonados en las plazas más importantes siguen pesando en contra y se impone un cambio radical de conducta. Para salvarlo se ha pensando sensatamente en Roberto Domínguez, con el grave riesgo que el de Valladolid no tiene ninguna experiencia como apoderado pero le sobra sentido común para enmendar los errores pasados. Roberto se apoderó a sí mismo cuando ya estaba en el olvido y fuera de la circulación. Logró resucitarse a sí mismo con un gran esfuerzo personal y ganó una batalla dificilísima. Imagino que con El Juli usará la misma técnica: dar la cara y evitar los escándalos. Pero para lograr esto el de Valladolid tenía que tener las manos libres y librarse de la influencia del padre del torero que siempre ha sido el auténtico apoderado y administrador, aunque figurarán apoderados como Victoriano Valencia o Manolo Lozano. Es sabido que las decisiones las tomaba siempre el Sr. Julián.
Por eso el contrato de apoderamiento con Roberto Domínguez ha tardado mucho tiempo en consumarse. Roberto ponía como condición que el padre se quedara al margen y el padre se resistía a no dirigir el cotarro. En esas han estado tiempo hasta que El Juli ha accedido a la entrega a Roberto de todos los poderes. En cuanto rompan las primeras ferias quedará clara la estrategia que marque el de Valladolid. Supongo que tratará de evitar las procesiones de camiones de toros para sorprender a los veterinarios. El personal está sobre aviso. El público lo tiene en el punto de mira y Roberto tratará de evitar los motivos de tantos escándalos que le pusieron la temporada cuesta arriba el año pasado. De cualquier manera el panorama de la próxima temporada se presenta muy oscuro en la cúpula. Tanto Ponce como El Juli están ya muy vistos. A no ser que surja alguna con fuerza en Sevilla o San Isidro, va a ser muy difícil llenar las plazas con estos toros, estas matanzas en varas y estas figuras tan repetitivas. |