Se ha perdido la técnica del tentadero.

Colocarlas al caballo con un capotazo.

Alfonso Navalón

 

Las tientas ahora parecen solo un entrenamiento o diversión de los toreros. Antes se hacia lo que decía el ganadero, ahora el ganadero se libra mucho de no contrariar a los gustos del torero y trata de agradarlo incluso en decisiones que pueden perjudicar a la selección.

El torero sobre toda las figuras, mandan también en las plazas de tientas. Hasta hace pocos años, el juego de las vacas en la muleta era casi complementario. En ganaderías de solera como la de Pablo Romero, apenas se permitía a los toreros torear con la muleta. Bastaban unos cuantos pases por cada pitón para ver la forma de embestir y se le daba puerta rápido.

Ahora los toreros van ha torear hasta hartarse con la muleta y los tentaderos resultan monótonos y larguísimos. Al centrarse casi todo el tiempo en la muleta, se ha olvidado la verdadera técnica de las tientas que consiste en fijar la vaca y ponerla al caballo con los mínimos capotazos posibles y dejarla colocada, donde mandaba el ganadero para verla bien en el caballo. Si es brava hay que hacerla ir al peto las veces que haga falta hasta convencerse que no se raja ni hace cosas feas defendiéndose.

Si es mala ahora la sentencian rápidamente y dan paso a la muleta. Antes la mala se hacia ir al caballo hasta medir todo lo negativo que llevaba dentro. Una vaca puede ser desechable con faltas relativamente leves, como escarbar un poco, distraerse, tardear o berrear levemente. Es una vaca moderadamente mala si embiste al peto discretamente. Pero hay una diferencia entre eso y la que recula, berrea con escándalo o escarba furiosamente y luego se va suelta del caballo o le pega dos coces.

Una cosa es el desecho bueno, el regular, y el malo. Con vacas de desecho bueno de Murube se hizo la ganadería de Contreras que llegó a tener más fama que formada con notas sobresaliente. Ya se que esto no es normal pero Contreras tuvo la suerte que le ligaran bien los sementales y "taparan" las faltas leves de las vacas.

Los capotazos justos

Lo que se ha perdido definitivamente en le campo son los buenos tentadores que ponían la vaca al caballo con un mínimo de capotazos para el primer puyazo y luego con uno solo la dejaban en suerte. El secreto de este capotazo es la colocación del torero. No olvidemos que lo más importante en la lidia es la colocación cuando un torero se coloca bien para iniciar el muletazo casi siempre le sale bien. Cuando está fuera de cacho o con los terrenos cambiados es normal que le salga mal.

En el campo, que es la verdadera escuela de los toreros, hay que colocarse en la trasera de la vaca y sacarla del peto, mayormente con la voz o con toque para fijar su atención. Cuando la vaca está fija en el capote, el torero pierde pasos andando hacia atrás y al llegar a la distancia, acordada con el ganadero, le da un solo capotazo y se va a la contraquerencia para que la vaca no haga hilo y se quede mirando al picador. No de culo o de lado.

Pero no creáis que para esto hace falta ser joven y tener muchas facultades para irse por piernas. Un torero así tiene muchas ventajas sobre el que anda torpe de piernas, pero repito que lo más importante es la colocación y saber a que burladero tienes que ir, en sentido contrario a la querencia de la vaca. Digo que la fortaleza y las facultades no son tan importantes porque los mejores han sido siempre los toreros viejos.

Recuerdo como un caso asombroso de colocación y mando a Domingo Ortega ya cercano a los sesenta años, con escasas facultades por los ataques del reuma y casi cegato con unas gafas de culo de vaso, dejar vacas clavadas con un solo capotazo y marcharse al burladero dándole la espalda y sin volverse a mirarla para comprobar como la había dejado.

Pero es que Ortega tenia algo más que era el colmo del dominio. Cuando la dejaba colocada, andaba tres o cuatro pasos para separarse y entonces se encaraba con ella y movía la mano hacia uno y otro lado. A eso le llamaban las "bendiciones " porque la mano del torero girando a derecha e izquierda delante de la vaca se parecía a las bendiciones de los curas.

Los grandes toreros siempre remataban los quites en la plaza con un desplante de las bendiciones como demostración que el toro quedaba dominado. Los más modernos se lo han visto hacer a Curro Romero que no ha sido precisamente un torero de dominio. Yo se lo vi hacer la primera vez a Cagancho en la vieja plaza de Carabanchel cuando aquel gitano genial tenia ya cincuenta años y muy pocas facultades.

Los grandes maestros.

De los toreros que mejor he visto manejar el capote en el campo estaban, Antonio Bienvenida, Pepe Luis Vázquez y Manolo Escudero, que siempre tentaban "para el ganadero". En cambio un torerazo como Ordóñez era muy torpe de piernas y una tarde en la finca de Fermín Bohórquez le cogió una becerra dos veces.

Para más escarnio en la segunda voltereta cayó de bruces en el único charco que había en la plaza y al levantarse dijo resignado: Ya ves, estáis toreando todos afici0onados y no pasa nada y yo que soy el único profesional me he llevado las volteretas. Luis Miguel, que era muy técnico, también las dejaba muy bien colocadas pero a base de grandes zancadas, saltos y alardes de facultades. Aquello no tenia estética.

El que me enseñó a poner las vacas con un solo capotazo y dejarlas clavadas fue Julio Pérez "Vito" cuando ya estaba gordito y retirado hace años. Estaba escribiendo el libro "Viaje a los toros del Sol" hacíamos tentaderos todos los días. El Vito que me tenia mucho respeto casi nunca me daba lecciones como hacia con los demás .

Un día tentando en lo de Urquijo, me llamo aparte cuando termine de torear la vaca y me soltó una de sus sentencias "Mira mi arma tu ahora estas fuerte y andas bien de facultades pero cuando seas mayor te gustará seguir disfrutando del toreo y entonces ya no te podrás fiar de las piernas como ahora pero fíjate como lo hago yo sin esfuerzo ni carreras y de mayor lo podrás hacer igual. Te lo digo porque mañana vas a tentar donde Buendía y al otro a Isaías y Tulio Vázquez. Esas vacas no son como estas. Una de esas te puede comer si te vas al burladero que no debes". Me fijé como lo hacia y sobre todo en su secreto personal que era darle una palmadita en las ancas cuando estaba terminando el capotazo. Se metía en los costillares y mientras la vaca estaba metida en los vuelos del capote le daba la palmadita y al revolverse tenia ya al torero fuera de su alcance.

Tenia tanta preocupación El Vito con lo que pudiera pasarme con los santacolomas de Buendía y las fieras de Tulio Vázquez que esos días tenia que embarcar dos corridas para la feria de Castellón y adelanto la faena al amanecer para poder estar a mediodía en mis tentaderos "no vaya a pasarte una desaborición".....

El año pasado cuando había cumplido ya los 71 años hice un ultimo tentadero en honor a la "Peña 21" de Logroño y como andaba sobrado de barriga y asfixiado por el tabaco, me acorde de El Vito cuando me pidieron que toreara una becerra. Me hicieron un video y se lo voy a mandar a mi maestro sevillano para darle la razón en la importancia de saber colocarse, y poder torear aunque seas un vejestorio.

Las pedradas a Julio Aparicio.

Ya digo que los ganaderos de ahora son unos calzonazos porque le da miedo poner a los toreros en su sitio y hacer tentaderos como es debido. En lo del campo los he tenido a raya sin importarme que fueran figuras . Al pobre Yiyo lo obligue a ponerse una calzona porque pensaba torear con vaqueros y playeras. A Pepito Arroyo cuando ya era novillero de postín le partí una espadita de madera pintada con purpurina blanca y le di un vara de fresno como ayuda de la muleta.

Pero lo más sonado fue cuando después de advertirle varias veces a Julito Aparicio que no le diera tantos capotazos y encima las dejaba de culo o ladeadas le tiré piedras cuando seguía en sus trece dando capotazos. Era el año que había triunfado en Madrid y estuvo a punto de consagrarse como un torero de época.

En mi pequeño burladero privado estaba solo su padre y mi gran amigo el torerazo de la Fuente del Berro. Julio se cabreó mucho con lo de las pedradas a su hijo: ¡Pero tu estas loco, hacerle eso a una figura y encima delante de los invitados! Le explique que si el le hubiera enseñado a hacer las cosas bien en lugar de consentirlo tanto no tendría yo que tirarle piedras. Se lo tomó tan a pecho que estando convaleciente de un tobillo partido, en la siguiente vaca cogió mi capote y salió del burladero.

Su mujer Malena la que fuera famosa bailaora, daba voces desde el palco para que no saliera "?donde vas tu si estas cojo perdido?". Aparicio dejo la vaca clavada con un capotazo y le dijo a Julito: Así es como tienes que hacerlo para que este cabrón no te vuelva a tirar piedras.

Pero hoy acabamos ya la clase para que quede claro como se ha perdido hasta la seriedad de los tentaderos.


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