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EL FRACASO DE LOS ENCUENTROS TAURINOS La policía confió en los chorizos |
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Alfonso Navalón |
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Tengo una excelente relación de amistad con el Jefe Superior de Policía de Salamanca y su equipo, integrado por buenos aficionados. Por eso lamento que su gran despliegue para organizar los encuentros taurinos en esta ciudad no hayan logrado los objetivos previstos. La Policía ha logrado muchos de sus éxitos valiéndose de chivatazos de los chorizosm que actúan dentro de los terrenos de la delincuencia y están al tanto de quienes puede estar pringados para atrapar a los cabecillas de las fechorias de cada día. Lo que me extraña es que la policía salmantina al elaborar el ambicioso programa de revisar el mal estado del toreo con mesas redondas de ganaderos, presidentes, toreros y empresarios se hayan echado en brazos de unos cuantos choricillos del periodismo taurino, olvidando que gozan del masivo repudio de los aficionados. No es sensato dejar la responsabilidad de estos encuentros en manos de un monaguillo del rey de los prostitutos de la desinformación taurina, conocido en toda la geografía taurina como "El Robameriendas" por su tenaz dedicación al gorroneo y al mangoneo. La otra estrella de estos encuentro fue su recadero "La Flor de Villarino" esperpéntico ignorante del mundillo taurino donde únicamente le entusiasma contemplar la parte de la taleguilla que oprime los órganos genitales de los toreros y viajar de gorra en la atmósfera hombruna de los coches de cuadrilla. Aplaudo los aires democráticos de la policía y su trato cordial con ciertos colectivos marginados hasta hace poco. Mal está que hace unos cuantos años la Policía persiguiera a los maricones como incursos en la famos Ley de Vagos y Maleantes, les cortaran el pelo la cero y aparte de unas palizas de muerte les descompusieran el cuerpo con purgas de aceite de ricino. Pero ahora se han pasado nombrando a la "La Flor de Villarino" como gerente de los encuentros e incluso dándole la responsabilidad de pronunciar alguna lección magistral sobre temas que ignora temerariamente. Si el peso informativo de estos encuentros lo han dejado en manos de un "Robameriendas" y de un catetillo que piensa con el ojo del culo , no me extraña nada que hayan sido un fracaso de público. Únicamente asistí al que seis cronistas, rodeaban a José Antonio Chopera. Sólo asistieron 47 espectadores a pesar de celebrarse en un cómodo auditorio en el centro de la ciudad. Por mucha personalidad y mucha relevancia que tenga ahora el empresario de Madrid, era lógico que ningún aficionado sensato o público curioso, o jubilados desocupados, acudieran a sabiendas que aquello iba a ser un peloteo y un juego de interes para justificar la ausencia de Periquito Capea en los carteles de San Isidro. Aplaudo los aires renovadores de nuestra admirada policía pero era previsible el fracaso de público de estos encuentros dejándolos en manos de una maricona (mis respetos a los homosexuales) y a un Robameriendas. Los chivatos y los chorizos
han sido simples colaboradores pero confiarles el protagonismo no
deja de ser una imprudencia temeraria por parte de la llama Autoridad
competente. |