Los lameculos como buitres.

La prensa contra Ana Hernández.

Alfonso Navalón

 

Parece mentira que unos cuantos prostitutos de la prensa salmantina sin el menor sentido de la ética profesional, se abalanzaran ferozmente contra una intachable profesional del periodismo, que tuvo el gesto de sinceridad de hablar de la decadencia de la critica taurina en un coloquio de prensa dirigido por el impresentable robameriendas de David Vidal Montero y secundado por su monaguillo "La flor de Villarino".

Se había montado una farsa de servilismo vergonzante a favor de José Antonio Chopera, que tuvo la elegancia de estar encima de sus aduladores y decir claramente que el hijo del Capea NO iba a San Isidro porque no estaba preparado para superar esa prueba. Ya dije hace poco que éste acto merecía el desprecio de la afición salmantina que no se presto al juego adulador conociendo la limitaciones morales del tal David Vidal Montero como jerifalte de semejante circo. Ni toreros, ni ganaderos, ni aficionados de solvencia se dignaron acudir a la cita.

Lo que no esperaban ésta banda de aduladores es que, Ana Hernández (personaje fundamental de Televisión Salamanca, como acaparadora de los programas de mayor audiencia y polivalente para cualquier función que se le encomienda), iba a salirse del guión de mentiras que pretendían controlar sus compañeros de mesa. Todo era incienso a la figura del empresario de Madrid. Todo era pretender que Gallo y Capea eran las figuras de la temporada. La fiesta esta, según ellos en el momento mas brillante de la temporada y Salamanca, con sus ganaderías y sus toreros, la base de todas las ferias.

Ana Hernández se salto, el guión del lameculos a José Antonio Chopera y señalo que también la prensa tenía mucha culpa de la decadencia del toreo. Estaba hablando ante una cuadrilla de analfabetos del periodismo taurino que todo lo basa en la sumisión del poder y son incapaces de señalar ni uno solo de los males que arrasan la decadencia del espectáculo. Todos se venden por un pase de favor para las corridas de feria o por una invitación a las meriendas de los tentaderos. Ana Hernández tuvo la valentía de señalar a la prensa como responsable de los malos tiempos que atraviesa el toreo. Dijo que hasta hace pocos años teníamos algunos críticos que servían de referencia y espejo para los aprendices de este oficio. "Entre el publico se encuentra Alfonso Navalon cuyas crónicas servían de ejemplo y el publico estaba pendiente de lo que escribía". La cara de vinagre que se les puso a los lameculos no es para contarlo. Por si faltaba algo José Antonio Chopera reconoció que en la actualidad ya no existen críticos de esa categoría "Porque es muy difícil escribir como Corrochano y como Alfonso Navalon".

La sensación de ridículo de los aduladores de Chopera fue aplastante y ninguno se atrevió a decir nada en contra. Estaba claro que ahora mismo no hay críticos de categoría ni para servir de ejemplo a los demás periodistas ni para influir en el publico con sus opiniones.

Ni Moles, ni el Palabrero Fernández, ni toda esa banda de vendidos a los empresarios y a los toreros merecen la menor atención de los aficionados y mucho menos estos parásitos de la mentira que acaparan los medios provincianos. Se salvan Javier Villán en El Mundo, Carlos Ilián en Marca y poquitos más. Lo demás es basura. En Salamanca están la mayoría en el pesebre.

Ana Hernández jamás ha presumido de critico taurino, ni ha querido sentar cátedra, ni ejercer de cacique en el taurinismo local. Hace entrevistas y reportajes de todo tipo, con una gran soltura profesional y lleva una vida apartada del figuroneo.

Me cuentan testigos presénciales que al terminar la rueda de prensa en adulación a Chopera, los serviles trincones criticaron a ésta mujer por haber tenido la osadía de citar mi nombre como figura representativa del periodismo taurino. Y los demás se le echaron encima por haberme nombrado, cuando en los periódicos de Salamanca hay orden tajante de silenciarme. Hace pocos días la corresponsal en Madrid de un periódico local, mando la reseña de la clausura de un curso de periodismo con José Antonio Chopera y un servidor como protagonistas del coloquio. ¡A ese ni nombrarlo! y tuvo que hacer la crónica como si en la mesa hubiera estado solo Chopera. Pero no para ahí la cosa. Después de lanzarse contra de ésta mujer la maricona de Villarino, pronuncio la amenaza final "Y de ahora en adelante no vamos a escribir ni una sola línea sobre tu marido". Ana esta casada con un matador de toros salmantino, muchísimo mejor profesional que el hijo del Capea y han decidido ignorar todas sus actuaciones en lo sucesivo. Digo yo que coños de culpa tendrá el torero, de que su mujer reconozca mi categoría dentro de la historia del periodismo taurino.

Esta ha sido la reacción de fascistas caciques que al tener en sus manos los medios salmantinos para poder gobernarlo a su antojo, no se dan cuenta que los ganaderos se ríen de ellos a sus espaldas cuando acaban las meriendas y los propios toreros que adulan los usan para hacer risas de su ignorancia. Por ejemplo David Vidal Montero, conocido en toda la provincia como "El Robameriendas", acompaño a El capea en su ultima temporada como matador de toros y cuando anuncio en Málaga su retirada, lo publicaron todos los periódicos nacionales, menos el del Robameriendas. David Vidal, viajando y gorroneando de El Capea no se entero de que se había retirado. También acompaño a Julio Robles en su ultima temporada, viajando y comiendo a su costa. Tampoco llego a su periódico la noticia de su trágica cogida. No cabe ya mayor incompetencia ni irresponsabilidad informativa. Viajo con los dos toreros para escribir las crónicas. Y cuando llegaron las dos noticias transcendentes no se entero. Debía estar comiendo o bebiendo. Y este tipejo se atreve a recriminar a una mujer que profesionalmente está a cien leguas por encima de semejante monaguillo, acaparador de dos páginas a color de un periódico que hasta hace poco era un modelo de rigor informativo y reclamado por todos los verdaderos aficionados.

Este baboso ha faltado al respeto de una mujer que vive su profesión con dignidad. ¿Porque no se atrevieron a responderle en publico? Esta piara de cobardes esperó a que no hubiera público para lanzarse como buitres contra la única profesional del periodismo que no se sentó en la mesa para hacerle felaciones a Chopera.


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