El apoderado de El Capeílla reconoce que el torerín no está para ir a Madrid

Y deja en ridículo a todos los cronistas que se lo creyeron

Alfonso Navalón

 

Es como si escribo que el Numancia va a meter seis goles al Barcelona en la capital catalana. Ni el más tontucio de los futboleros podría creerse semejante majadería. Hasta los madridistas que tanto se alegrarían, saben que eso es imposible.

Es como si escribiera que estoy triste porque no reaparece José Tomás, el torero de mis sueños y en señal de duelo no volveré a pisar una plaza de toros. Bueno, pues el periodismo taurino está lleno de tontos. Porque una cosa es que sean lameculos y aduladores, o hagan esfuerzos sobrehumanos para tapar los ruidosos fracasos del torerín sansirolé en Méjico y Colombia... Pero creerse que Periquito iba a confirmar la alternativa en San Isidro es acreditar un trastorno mental preocupante. Una cosa es que le sirvan de monigotes al marido de Maricarmen y sus Muñecos y otra que no sepan por donde sale el sol del sentido común. Hace falta ser unos descerebrados para publicar machaconamente falsas noticias de la supuesta confirmación por hacerle el paripé al padre y dejarse putear por José Antonio Chopera. Parece mentira que conociendo hace tantos años a José Antonio Chopera no sepan ya que unas de sus diversiones favoritas es putear a la prensa servil que lo idolatran porque les da unos pases de favor para ver las corridas de gorra.

Llevan meses estos pobres mindunguis dedicando las primeras páginas de sus bodrios taurinos y las centrales a todos color, anunciando la supuesta confirmación y hasta se atreven a dar carteles con el padrino, testigo y ganadería. Mal está que a ellos los engañen pero es de inconscientes engañar a los lectores porque tarde o temprano iban a quedar con el culo al aire ante la puta realidad que el muchacho no está para que lo vean en Madrid.

Servidor lleva también más de tres meses escribiendo que El Capeílla no iba a torear (perdón, quise decir actuar) en San Isidro porque ni su padre ni su apoderado son tan tontos como para exponerlo a un fracaso cantado cuando sin ir a Madrid todavía puede engañar a muchos públicos que no saben la mierda de torero que es porque los cronistas no se atreven a decirlo. Aunque me han comentado que el Prostituto Fenicio ya va bajando el listón de la coba para curarse en salud.

José Antonio Chopera ha estado dando qué decir para crear ambiente a San Isidro. Hace poco le dije que cómo tenía la poca vergüenza de engañar así a los pobres cronistas de Salamanca. Y El Pantera (que a veces tiene sentimientos humanitarios) contestó: "No me cuesta nada decirles lo que ellos deseaban escuchar..."

Ha bastado con que Simón Casas exigiera lo que se le debe dar a Perera como novillero triunfador en Madrid y ya no se podía mantener el cuento de Ponce, Rincón y la corrida de El Puerto para un torerín cuyas actuaciones se cuentan por fracasos. Ahora sale Fernando Lozano con unas declaraciones diciendo que su torero no puede ir a Madrid "de cualquier manera". O sea que sin mérito alguno trataban de hacer ver que iban a ponerlo con trato de figura, cuando ni él ni su padre están convencidos, saben que sólo puede actuar en plazas fáciles y con público verbenero. Porque como todavía no están cerrados los carteles de Pamplona, Bilbao y Logroño, pueden seguir largando mentiras de las tardes que irá a esas tres plazas, cuando cualquiera que no sea una tontito cronista salmantino, sabe que no va a pisar ninguna de las tres.

Cuando Lozano dice que a Madrid no se puede ir "de cualquier manera" se refiere a que en Las Ventas no puede salir con erales desmochados como en Méjico. Y hasta con los becerrones pegó un petardo.


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