EL CAPEA NECESITA UN PASTOR... ...

para cuidar los borregos de su ganadería

Alfonso Navalón

 

Hace unos días en el bar Colombia de Salamanca cierto aficionado quisquilloso estaba censurando duramente la falta de condiciones del hijo del Niño de la Capea y la temeridad que supondría presentarlo en Madrid donde le espera un fracaso seguro. El dueño del bar advirtió discretamente al aficionado que tuviera cuidado con sus comentarios porque en la misma barra estaba escuchándolo el mayoral de la ganadería del Capea tomaba unos vinos con varios amigos.

El aficionado lejos de callarse, cargó la suerte en sus comentarios: "Lo que tiene El Capea será un pastor. Los mayorales trabajan con toros bravos y en esa ganadería sólo hay borregos".

La ocurrencia se difundió rápidamente por los mentideros taurinos de Salamanca y un grupo de ganaderos en su tertulia mañanera comentaba que unos de los mayores problemas del gremio es encontrar vaqueros y mayorales capacitados porque ya no queda gente preparada en el campo y muchos tienen que valerse de rumanos o marroquíes que no saben el oficio y malamente pueden atender al ganado. Por lo visto el mayoral del Capea es un hombre joven y competente y uno de los tertulianos le dio la razón al ácido comentario del bar Colombia. "Es una pena que se desperdicien los conocimientos de un buen mayoral que nos haría un gran servicio a cualquiera de nosotros mientras El Capea se podía arreglar divinamente con un guardaovejas...

Hace ya tiempo que hasta los lameculos cronistas salmantinos ya no hablan de El Capea como "rescatador del encaste Murube" porque ya se han convencido que los semovientes de "Espino Rapado" con sus hechuras aboyancadas no tienen ningún parecido con el tipo tradicional de Murube cuya belleza de líneas no guarda semenjanza con la bastedad de los toros del Capea, ni las badanas, las mazorcas cornigordas ni las pezuñas grandes y la penca del rabo muy gorda, jamás se dieron en lo de Murube y mucho menos su tontorrona forma de embestir. Por lo menos los lameculos de cronistas salmantinos ya no han vuelto a decir ni escribir la barbaridad de confundir los finos toros de Murube con los acochinados moruchos de El Capea. Lo que está fuera de duda es que las figuras actuales piden estos toros bobalicones y no quieren saber nada de la auténtica rama de Murube.


Enviar a un amigo:


Imprimir