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Aquel terrorífico tentadero de Filiberto Sánchez La broma de Dámaso Gómez y Andrés Vázquez |
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Alfonso Navalón |
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Conocí al hermano de don Lisardo en el hotel Cristina de San Sebastián durante una de aquellas inolvidables tertulias del apertitivo mañanero. Como don Filiberto tenía celillos de la gran mistad que tenía con su famoso hermano, rápidamente nos hicimos amigos por las muchas cosas que nos unían. Entre ellas sus bravísima ganadería de origen Graciliano que era todo lo contrario que la de su hermano mayor, al que las figuras le quitaban las corridas de las manos por su nobleza y calidad de embestida. Como lo de don Fili salía rabioso de puro nervio se veía negro para colocarlos en plazas de medio pelo y con toreros de poco nombre. Pero él no se bajaba del burro y prefería esa lucha a echarle agua a la casta para volverlos más dóciles. La cosa se le puso ya dramática cuando un novillo suyo mató a un corredor del encierro de San Sebastián de los Reyes y por la tarde le pegó una cornada tan grave a El Bala que tuvieron que cortarle la pierna, segando la carrera meteórica de aquel fenómenos de masas tremendista y medio loco. Don Fili era mucho más rumboso que su hermano y le gustaba gozar de su riqueza. Tenía una magnífica finca en Benavente y además llevaba arrendada la dehesa de "La Santidad" en Villavieja de Yeltes. Así que a poco de conocernos ya organizó un tentadero en la plaza de Dionisio Rodríguez y metió un montón de vacas para Dámaso Gómez, Andrés Vázquez, "El Bormujano" y un servidor. Llevaba bastante tiempo sin tentar y cuando vimos las "pepas" que había en los corrales con aquellos pitones escandalosamente afilados, Andrés Vázquez dijo: "Esto no es un tentadero, ¡esto es la feria de Bilbao!" Barruntando la que se me venía encima y teniendo informes fidedignos de lo difícil que era torear aquellas vacas me tiré la listeza de subirme al caballo de picar y que los otros pasaran fatigas con la muleta. Pero no me valió de nada. Las vacas estaban gordas como toros y la primera nos estrelló al caballo y a mi contra la tapia. Salí por los aires sin posibilidad de agarrarme estampé la cara, con tan buena suerte que caí junto a la boca de un burladero y el hijo mayor de Dionisio Rodríguez me agarró por una pierna poniéndome a salvo, al mismo tiempo me echaba una bronca: "¿Quién te mandará meterte en estos tiberios?" Pensé que con la afición que tenía Andrés y lo bien que toreaba ni siquiera había escogido un capote porque conocía el material. Así que no tuve más remedio que salir a mi turno en la cuarta vaca. Antes había visto ponerse "verdes" a tíos tan bragados como Dámaso y Andrés que pasaron un trago de órdago ante la fuerza y el temperamento de aquel ganado. Salí a parar la cuarta haciendo de tripas corazón y mirando la boca del burladero más cercano para ponerme a salvo. Pero ante el asombro general, la vaca metía la cabeza con una nobleza dulzona y no tuve más remedio que confiarme hasta terminar disfrutando donde los otros había sufrido. La vaca iba a más, con mucha fijeza y sin tirar ni un mal derrote. Luego me enteré que había sido todo una habilidosa cortesía de don Filiberto que al ver los aires de tragedía que tomaba aquello se fue a los chiqueros y de acuerdo con el mayoral eligieron para mi la de mejores hechuras y de una reata más suave con un cruce "suavizante" que estaba ensayando de un lote que había comprado a Fermín Bohórquez. Al terminar me mandó llamar al palco: "Súbete conmigo que quiero consultarte algunas cosas y deja torear a los toreros..." Imaginaros el alivio que sentí. Hasta pasado algún tiempo no me contó don Fili como se las ingenió para hacerme aquel quite. Avia será tu camión Pero como todas las tragedias tienen su parte bufa, aquel tentadero terrorífico tuvo un chusco final porque Dámaso y Andrés le gastaron una broma cruel al apoderado de "El Bormujano" que no era otro que el popular cura Lezama en su primera etapa de figura de los restoranes de lujo. Desde muy joven tuvo el curilla una gran afición a los toros y cuando estaba de párroco en Chinchón se encontró muertos de frío a unos maletillas refugiados en el portalillo de la iglesia. Los llevó a casa, les dio comida y trabajo y se metió en el proceloso mundo del toreo en calidad de apoderado. De los cuatro destacó por su valentía y arrojo "El Bormujano" al que valiéndose de sus muchas amistados lo puso a torear en muchas plazas. El día del tentadero de Villavieja ya era Bormujano un novillerito con cierto cartel y soñaba con la alternativa. Anduvo con aquella vacas como pudo y más de una vez tuvieron que auxiliarlo los dos veteranísimos matadores. Al terminar el tentadero, el cura Lezama se acercó a los dos toreros para que dieran una opinión sobre el futuro de su novillero. En aquel entonces era muy popular en televisión un anuncio muy pegadizo sobre una conocida marca de camiones y para contestarle al cura sobre el futuro del chaval, le cantaron el famoso anuncio: "Avia será tu camión..." para que el cura le fuera buscando otro oficio. Y así fue. Algunos años después
el padre Lezama colocó como encargado del lujoso restorán "Los
Alabarderos" en la muy real Plaza de Oriente al torero "Bormujano"
que desempeña el cargo con admirable competencia. Gracias al cura
torero "Bormujano" no es un fracaso ni un resentido. Es una
figura con su distinguido traje de "maitre". |