El futuro incierto

Alfonso Navalón

 

Contemplo con estupor la estúpida guerra de Zabalita tirándole cornadas traicioneras a Javier Villán. El crítico de El Mundo ha dicho que todos mangan, que la mayoría de los cronistas actuales viven del dinero de los toros. Que se venden. Lo sabe todo el mundo, No hay más que ver lo que escriben para saber que están vendidos. El hijo de Zabala se ha dado por aludido y recurre al insulto arrabalero y ruin desde "Aplausos". Lo llama ignorante cuando no hubo mayor ignorante en este oficio que este Zabalita que llegó al ABC sin haber escrito en ninguna parte. Sin saber del oficio más que lo que le contaba su sibilino padre, que si fue un gran ignorante escribiendo de oído y de tópicos como monaguillo de los empresarios y en contra de los sectores más contestatarios de la plaza de Madrid.

Pero no es lo malo este caos, donde gobierna sin escrúpulos el Prostituto Fenicio y los sucesores del Palabrero con sus mismas mentiras desde la televisión oficial. Lo peor es que las nuevas generaciones del periodismo taurino están también en el pesebre. O escriben al dictado o se quedan sin trabajo. Como le paso a Marisa Arcas por salirse de las "reglas". Me causa indignación ver a Rosa Jiménez Cano tirando la toalla tan joven y estando tan bien preparada en todo para ocupar cualquier periódico de Madrid dispuesto a contar la verdad a los lectores. Rosa se ha cansado ya de tanta lucha, de tanto recibir hachazos. Ha perdido la fe en su futuro escribiendo de toros y se gana la vida honradamente en un cargo de responsabilidad dentro de una gran empresa periodística. Después de varios años trabajando por salarios de miseria o gratis, decidió dejar de ser hija de papá para vivir de su trabajo. Tener vida propia y no seguir contracorriente entre estos jóvenes sumisos y serviles. Ahora ya no le queda tiempo de nada, no hace cientos de kilómetros por ver una corrida que le interesaba. Ha conocido profundamente todos los secretos del mundo del toro y decidió no perder su vida entre tanta basura, mientras incompetentes ridículos como "La Flor de Villarino" viven como señoritos, dándole cobra a los demás.

Vuelvo a Salamanca viendo cómo está perdida la afición de Madrid, con una prensa vendida dispuesta a propagar engaños y confusiones. Por lo menos antes el público tenía algún periódico donde encontrar la corrida cómo había sido.

A la salida del desolladero tropecé con Carlos Ilián que dejó de ser peón de Zabala para ser de los poquitos que escribe lo que siente. Me dio un abrazo de consuelo: "Menos mal que no te ha tocado vivir entre esta mierda". En todo el día apenas pudimos ver a Rosa entregada a un trabajo muy distinto al que le gustaría ejercer: "Pero soy demasiado joven para corromperme escribiendo como se escribe ahora…"


Enviar a un amigo:


Imprimir