La prensa salmantina sigue tapando fracasos 

Y acusa a los críticos libres de “exigencia exagerada”

Alfonso Navalón

 

Sigue siendo una vergüenzaza actitud de los cronistas salmantinos al encontrar siempre disculpas para el rosario de fracasos que jalonan la carrera de Periquito Capea. Ahora la culpa de todo la tienen los críticos “por comportarse de forma rigurosa con un chaval” (¡con más de 25 años!) que acaba de empezar su carrera” cuando es notorio que lleva toreando desde los diez años y ha toreado más toros y vacas que muchos matadores con más de cuatro años de alternativa. De esta forma tratan de tapar el rotundo varapalo de toda la prensa de Madrid (incluido el acomodaticio Vicentito Zabala) y siguen insistiendo que en Valencia “Estuvo a punto de cortar una oreja”. Cuando es más cierto que desperdició el mejor toro de la tarde. En el periódico de mayor circulación de Salamanca (donde está prohibido escribir mi nombre porque pretenden darme por muerto), leo la siguiente estupidez: “Cuando estuvo a punto de cortar una oreja en el sexto se ha llevado los palos más gordos de su corta carrera. Reitero lo de corta porque no lleva ni un año en esto de los toros. Digo que se llevó los palos más gordos de su carrera porque directamente se escribió que mejor que no confirmarse en San Isidro porque sería el final de su carrera. Dos días después indultaba un toro en Maracay ¡cosas de la vida!”.

El descarado escribano pretende hacernos comulgar con ruedas de molino porque el propio padrino del torero sansirolé ha dicho públicamente que Periquito no está preparado para ir a Madrid. Está clarísimo que ni Chopera ni el padre del torerín pensaron jamás que confirmara en Madrid, mientras todos estos lameculos se han pasado tres meses inventando mentiras para darle publicidad gratuita al torerín y crear polémica confundiendo a los ingenuos lectores. Si el fracaso de Valencia hubiera sido en Madrid está claro que ya no podría torear más que en los pueblos y acabar malamente la temporada sin posibilidad de remontar el vuelo. Porque Madrid sigue dejando a los toreros en el sitio que corresponde. Por eso no había ido hasta ni César Jiménez ni Manzanares, mucho mejor dotados que Periquito, pero convencidos que un fracaso en Madrid les torcía toda su carrera.

Lo de “indultar” un toro en Maracay es otra fantasmada. Primero porque fue un fracaso de taquilla con un tercio de plaza. Segundo porque el público protestó airadamente las frecuentes caídas de los seis gatos afeitados y porque tal indulto (como el rabo de Palomo en Madrid) obedeció a la “mordida” de un presidente corrupto. Más le valía a este cronista informarse de lo que pasó en la plaza pueblerina de una república bananera donde el toreo está todavía más degenerado que aquí.

Luego se contradice con la siguiente frase: “Lo que tengo muy claro es que no me parece justo que los críticos carguen contra estos toreros jóvenes que, para bien o para mal, AÚN NO HAN DEMOSTRADO NADA”.

 ¿En qué quedamos? Si “aún no ha demostrado nada”, ¿cómo cojones le dedican tantos elogios? Sigue pidiendo darle tiempo al tiempo hasta que Periquito llegue a ser la gran figura que sólo un demente ignorante puede imaginarse porque los cronistas que dieron fe del petardo del torerín en Las Fallas.

“Flaco favor le están haciendo a la fiesta porque en esta época de crisis se imponen la paciencia y una tregua tan necesaria como urgente y de justicia”… Pocas veces se han escrito tantas insensateces en tan pocas líneas. Y como la ignorancia es muy atrevida y cualquier mindundi escribe en los periódicos de Salamanca, le recuerdo que en toda la historia del toreo las figuras lo han demostrado desde sus comienzos por ejemplo este pobre cronista vendido no sabe que Julio Aparicio al día siguiente de tomar la alternativa en Valencia, se presentó en Zaragoza para medirse nada menos que con Luis Miguel Dominguín cuando era mandón del toreo. Tenía Aparicio tan sólo 17 años y a nadie se le ocurrió escribir que había que esperar a que tuviera más experiencia porque el jovencito fue a una feria de primera categoría y ante la durísima afición maña (de entonces) para enseñarle los dientes a una figura con muchos años de oficio. Y otro tanto se puede decir del propio Luis Miguel que sin tener veinte años desafió y derrotó al mismísimo Manolete en la plaza de Madrid. Nada menos que en la corrida de Beneficencia presidida por el criminal de Franco y cuando Manolete era un ídolo mundial. 

¡Basta ya de mentiras! 

Estos indocumentados serviles no se dan cuenta del ridículo que están haciendo porque hasta en Salamanca todo el mundo se los toma a chufla. Deberían mirarse por dentro y si tienen rastro de autoestima, mediten su grotesco papel y por lo menos no sigan atropellando la verdad, tratando de poner en circulación un producto impresentable y falso.

 Y buena gana tienen de prohibir mi nombre creyendo que porque no escribo en un periódico de Salamanca me dan por “desaparecido en combate”. Pretenden ignorar que en mi página de Internet y en todos los portales donde se reproducen mis crónicas tengo cuatro veces más lectores que entre los tres periódicos de Salamanca juntos. Cada mañana lo que escribo es el comentario de todo el taurinismo charro y además se pasan fotocopias a los que no tienen ordenador. Incluso en el bar de los Carreño, representantes de Chopera. Los cronistas al servicio de El Capeíta son como los avestruces que meten la cabeza debajo del ala y piensan que no los ve nadie, porque ellos no ven más allá de sus narices.  ¡Qué pena me dais al veros arrastrar de esa forma para justificar un puto sueldo!...


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