Volveran los coloquios despues de cada corrida.

Trataremos de recuperar el prestigio de Madrid

Alfonso Navalón

 

Me llegan los ecos  de cierto alboroto que se está armando en Madrid al saber que vuelvo a dar los coloquios que durante muchos años fueron la referencia  del debate de la mejor afición de Madrid.

Gracias a aquellas noches en el Hogar de Avila, en el Círculo de Bellas Artes, en el Wellington o en el Hotel Miguel Angel el pueblo se debe respetar. Allí llegamos a desterrar algunas ganaderías borregas que estuvieron más de cinco años sin poder lidiar en Madrid (Atanasio, Juan Mari). Allí se rescató la casta de Albaserrada de Victorino cuando la empresa le había cerrado las puertas de San Isidro y sólo podía lidiar en verano. Allí se logró que Manzanares estuviera una docena de años sin dar una triste vuelta al ruedo mientras en otras plazas triunfaba con el truco de la muleta retrasada y el paso atrás. Allí se respetaron a los toreros de segunda fila que venían pidiendo paso jugándosela en cada tarde. Allí se logró la legalización de la edad del toro, acabando con el utrero adelantado y se denunció el afeitado, con denuncia de multas en el resto de  España y desde allí se hizo saber a los toreros la bronca que les esperaba si intentaban meter el pico de la muleta y que no se podían dar orejas a espadazos efectistas.

Ahora Madrid ya no pinta casi nada. Queremos que quien sea capaz de cortar una oreja de ley, tenga derecho a figurar en las grandes ferias y que los fracasos pongan a cada cual en su sitio. Queremos recuperar una afición que se fije más en los toros antes de valorar al torero. Queremos que Madrid sea un tribunal justo dándole a cada cual lo que se merece. Y queremos sobre todo desterrar el mastodonte de los 600 Kg. que impusieron las figuras hace 20 años para no fracasar. Porque ante la mole sin movimiento es muy difícil perder los papeles. Basta con rematar lo que ya ha matado el picador. Sólo queremos toros con trapío y respeto. No hace falta que pasen de los 520 Kg. y queremos un público que no vaya con espíritu festivo sólo a pedir las orejas y a pitar al presidente que no las conceda. A Tejela no le sirvieron de casi nada las dos que le regalaron el año pasado, después de haber desperdiciado un toro anterior de bandera al que no le cortó nada.

Estos coloquios no pretenden ser un nido de reventadores. Simplemente que vaya al tendido para hacerse respetar. Y respetar a los que se comportan dignamente en el ruedo.

Ya sé que se están moviendo los intereses bastardos para impedir que la afición de Madrid vuelva a estar unida y mantener unos criterios fijos durante toda la feria. Nos están tratando de cerrar el paso en algunos medios de gran difusión, pero los vamos a televisar en directo en algunas cadenas donde no puede llegar el poder de los que acaparan la deformación mercantilista de los que a ellos le conviene divulgar o silenciar. He tenido la suerte de encontrar un equipo de apoyos incondicionales, capitaneados por un experto abogado que controla una poderosa empresa de publicidad y un francés de Arles que va a retrasmitir a escala mundial por Internet todo lo que pase en Las Ventas. Una gran sala pegando a la plaza, dará cobijo a todas las opiniones del que tenga algo que decir razonablemente.

Lo que está por ver es si con mi avanzada ancianidad todavía me quedan cojones para soportar 25 tardes en la plaza y 25 noches delante del micrófono.


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