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Uno está ya tan de vuelta de todo este cochino mundo taurino que ya
ni me molesto en saber lo que ha pasado en cada plaza. De vez
en cuando me llama algún amigo para contarme todo lo contrario
de lo que han dicho determinados cronistas. Y sigo a mi aire porque
después de todo lo que he visto ya me hago una idea de lo que
uede dar de sí cada cartel antes que
se celebre la corrida. De vez en cuando ojeo la prensa para darme
cuenta de lo “listos” que están y las barbaridades que escriben.
Por ejemplo abrí la crónica de Zabala
sobre la actuación de los dos Manzanares en La
Maestranza y cuando veo que Manzanares padre
“hizo gala de la casta de máxima figura que tuvo siempre”,
me pregunto por qué hay que escribir tanta imbecilidad para poner
bien a un torero.
Porque si algo le ha faltado a Manzanares ha sido la casta
para ser figura y conformarse con ir en corridas cómodas y carteles
buenos, pero sin poder exigir dinero porque no llevaba gente.
¿Cómo puede tener casta de figura quien estuvo doce años sin dar
ni una vuelta al ruedo en Madrid? Se puede tener mala suerte en
dos o tres corridas pero después de despachar cincuenta toros,
alguno debió salirle bueno para estar en figura.
Ahora me llama un amigo sevillano para dar fe del petardo que
han dado en La
Maestranza “los nuevos montalvos”
es la última matraca de la prensa salmantina, tratando de colocar
esta ganadería en un glorioso momento de dulzura y nobleza. Estos
zarrapastrosos juntapalabras, aparte
de no tener ni rastro de vergüenza son todavía más ignorantes
que Zabalita. A finales de la temporada pasada debió
salirle a Juan Ignacia Pérez Sánchez, algún borregote facilón para dejarse cortar alguna oreja y los pobres lameculos
de Salamanca echaron las campanas al vuelo inventando una ganadería
de moda. Ahora el amigo
de Sevila me dice que sacó cinco bueyes de libro para rechifla
y escarnio de la afición maestrante.
Por l visto la guasa empezó en el reconocimiento, cuando iban
apareciendo en los corrales unos toros bastotes, grandones y fuera
de tipo. Por si faltaba algo allí estaba con sus ocurrencias el
malvado Toño Matilla y al salir el típico berrendo del antiguo origen
de Martínez (antes de mezclarlos con los domecq del tratante Daniel
Ruiz) exclamó: “¡Este era un frisón!” Se refería a un toro de
leche de raza holandesa. La frase fue muy celebrada por los veterinarios
que asociaron el pelaje con el de las vacas de leche y rápidamente
se corrieron las voces. Por la tarde en la plaza ya sabían lo
del toro frisón la mayoría de ganaderos y taurinos. En una de
las barreras estaba Alvarito
Conradi, ganadero de 'La Quinta' y quisquilloso
donde los haya. Llamó a voces a Matilla: “¿Es verdad
que Juan Ignacia tiene una vaquería al lado de la finca y un toro
suizo le ha cubierto las vacas?” En el ruedo estaba el smeoviente
berrendo para darle la razón comportándose como un buey de carreta.
Pero no para ahí la cosa, porque el ganadero de los “nuevos Montalvos”
salió de Sevilla que perdía las posaderas para no soportar la
rechifla de los curritos y al pasar por Montehermoso
en la provincia de Cáceres paró en la industria del más acreditado
cencerrero que hay ahora. Antes la fama la tenía Ciudad
Rodrigo, donde una tradición artesana tenía como clientes a todos
los ganaderos charros. Parece que ya no queda nadie que haga cencerros
en Ciudad Rodrigo por eso Juan Ignacia para en Montehermoso
y se llevó toda la producción.
El cencerrero llamó extrañado a Toño Matilla para saber a qué obedecía tan
importante pedido y el apoderado de El Fandi, de Finito
y de Padilla, lo sacó de dudas: “Es que este ganadero
es un hombre muy serio y como no quiere engañar a nadie va a sacar
esta temporada todos los toros con cencerro para que el público
y los toreros sepan a qué atenerse”. Ahora resulta que Ponce
está alarmado porque no contaba con el peligro del cencerro, objeto
contundent que puede hacer mucho más
daño que un topetazo o una patada. Visto lo cual Ponce
ha dicho que en las corridas de Montalvo va a torear un poquito
más distanciado (si cabe) de lo que acostumbra para evitar el
riesgo de un golpe con el sonoro y cortante instrumento boyal.
¡Ah! Se me olvidaba. Toño
Matilla está encantado con el nuevo apoderamiento de “El
Fandi” le ha firmado un montón de corridas y va a ganarle
por encima de 75 millones de pesetas del 15% de los derechos del
apoderado.
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