Eduardo Gallo no necesita más enemigos

Con los cronistas charros le basta

 

Alfonso Navalón

 

Entre la ignorancia y el espíritu servil de algunos cronistas salmantinos, los toreros charros ua no necesitan hacer el ridículo ni fracasar en las plazas. Basta con leer las croncias que le hacen para quitarlos de enmedio. Basta con leer las crónicas que le hacer para quitarlos de enmedio. La prensa salmantina cada vez que algún paisano toma la alternativa lo proclaman máxima figura y acaban destronzándolos con tanta crónica triunfalista y delirante. Pasó con José Ignacio Sánchez, pasó luego con Javier Castaño y está pasando ahora con el cinismo de ocultar los fracasos de Capeíta y sacar de madre las actuaciones de Gallo.  De momento se ha salvado Javier Valverde a verse libre de las ridiculeces delirantes que le dedicaba “La Flor de Villarino” haciéndole varias páginas de absurda publicidad como el reportaje toreando de salón en una playa portuguesa. 

Eduardo Gallo ha tenido una actuación discreta en San Sebastián con unos mansos cinqueños, prueba evidente de lo mal que lo llevan sus apoderados, los etílicos hijos de Manolo Chopera. Cortó una oreja sin más y quedó donde estaba en espera de un triunfo importante que lo haga subir enteros. 

A esa plasta de corrida mixta, metiendo a Hermoso de Mendoza para que no haya tanto cemento en los tendidos. “La Gaceta” desplazó a San Sebastián al jefe de la sección taurina. Y lo de menos es que le dedique adjetivos desmesurados donde no hubo más que voluntad y ganas de agradar, porque los toros no permitían otra cosa.

A esta gris tarde de Gallo le han dedicado dos páginas pero lo más grave es que salen unas fotografías diciendo todo lo contrario que la crónica. Ni el peor enemigo podría publicar fotos más desairadas: Un pase por alto con la muleta hecha un rebujo y un lance de capote, agarrado al revés con el toro por un lado, fuera del lance y el torero por otro, dándole la salida cuando el toro todavía no ha llegado a jurisdicción. Es una pena que con la cantidad de crónicas que tengo almacenadas esto salga con tanto retraso pero queda muy claro que con la rendida admiración de estos cronistas Eduardo Gallo ya no necesita enemigos. 

 


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