A punto de agotarse la primera edición de Viaje a los toros del Sol

Está en marcha una traducción al francés

Otra edición para America Latina

 

Alfonso Navalón

 

Estaba un servidor sumido en un mar de confusiones. Por un lado los amigos quieren que vayamos a pescar unas tencas para organizar otra merendola con nuestros seguidores de Valderrodrigo y recoger unas cajas de extraordinario vino casero. Me llama el diabólico Toño Matilla para organizar otra jornada de pesca en su hermosa finca serrana. Patricia, la joven periodista me invita a pasar una noche en la Alberca con cena fastuosa en su famoso restorán de la Alberca. Mi entrañable Paco Entrena, se queja que han pasado ya cuatro años que no visito El Cierzo para darnos festines furtivos de anguilas y cangrejos. Otros cuatro años llevo sin ver a mi querido Ramón Sánchez en su imperio ganadero de Córdoba y Julián Iglesias, dice que tengo que ir a Palencia antes de los coloquios de San Antolín, donde todavía tengo sin recoger el trofeo de triunfador de la feria que me otorgaron el año pasado.

Por otra parte me atormenta la idea de no estar presente en la corrida goyesca de Guijuelo, donde ya está previsto que el hijo de el Niño de la Capea corte dos orejas y rabo en cada toro, aunque el público no saque ni un solo pañuelo. Me hacía ilusión ser testigo de la tarde apoteósica de Pedrito, en este arrebatador momento artístico que atraviesa después del dolor de la afición de Madrid al no poder admirarlo en el pasado San Isidro. Me hacía todavía más ilusión comprobar la terrorífica corrida de toros que le tienen preparada en la villa jamonera, y sobre todo la terminación de los pitones, después de ver un documental de la pasada semana en Ávila, donde los inocentes bovinos de El Raboso salían bárbaramente desmochados. Admiróme todavía más cómo después de un infame bajonazo le regalaban una oreja. Espero que en Guijuelo no sean menos dadivosos para colaborar en el encubrimiento de este exquisito artista y formidable lidiador.

Por otra parte me apetecía ir a pasar una semana en las costas de Portugal para disfrutar de la mansión de mi amigo Amadeo Dos Anjos. Pero en estas estaba cuando los amigos de Salamanca se quejan que en solo dos días se agotaron todos los ejemplares del “Viaje a los Toros del Sol” en la Librería Cervantes. Que a Ciudad Rodrigo todavía no han llegado los libros y  que sólo queda algún ejemplar en la Librería Aniceto de la calle Toro salmantina.

Será traducido al francés

En estas cavilaciones andaba cuando me llama Don Francisco Cortina, responsable de Alianza Editorial para felicitarme por la cantidad de ejemplares vendidos el rato que estuve firmando en la Feria del Libro en el Retiro, donde hubo aficionados que se llevaron hasta diez ejemplares cada uno para atender sus compromisos. En realidad la culpable de todo esto ha sido Rosa Jiménez sin cuyo trabajo hubiera sido imposible que la famosa editorial sacara provecho de mi pereza y dejadez. Ahora Rosa está muy orgullosa de resultado de su esfuerzo y quiere que se abran los grandes mercados de Francia y América, porque dice que con este libro pasa lo mismo que con el Quijote: “Todo el mundo habla de él pero casi nadie lo ha leído” habida cuenta que los 10.000 ejemplares de la edición de hace 25 años, había que lograrlos a base de fotocopias.

El señor Cortina está muy satisfecho de la presentación de esta nueva edición, donde se han suprimido muchas fotos (ni siquiera aparece una del autor) porque dice que lo importante es el texto. Cortina, como si adivinara el pensamiento de Rosa, dice que ya están preparando otra edición en francés y que dentro de unos días sacaran otra para España en vista de lo rápidamente que se esta agotando el libro aquí.

Dos libros más antes de Navidad

 No salgo del asombro cuando el Sr. Cortina, me propone escribir un libro sobre José Tomás como último fenómeno de masas. Le contesto que ese libro sobre la tauromaquia de José Tomás ya está escrito en las innumerables crónicas que le dediqué cuando embaucaba a las masas ignorantes con el ilusionismo de una falsa emoción de los trucos del toreo encimista, con toros agonizantes. Que eso mismo ya lo habían hecho Manolete y Paco Ojeda. El Sr. Cortina que sin yo saberlo era  un fiel seguidor de mis crónicas me propone que escriba “La tauromaquia de Navalón al saber que Pepe Luis Vázquez ha dicho recientemente que yo “escribo como torero” porque según el maestro de San Bernardo, ningún critico ha sabido tanto de toros como yo y como he toreado mucho, al hacer las críticas pienso lo que puede hacer cada torero después de saber como es el toro. Tengo que llamar al viejo ídolo de mi juventud para agradecerle las cosas tan bonitas de este cronista maldito al que muchos quieren enterrar en el olvido.

Acabo de hacerle una contrapropuesta al Sr. Cortina: publicar dos libros completamente distintos: Una colección de crónicas premonitorias donde lo que escribi hace treinta años se está reflejando en el momento actual de la fiesta. Aquello que los taurinos llamaban “derrotismo y afán de notoriedad” no era más que un acta notarial de lo que pasaba y lo que está pasando.

Otro libro estará dedicado a crónicas que traspasaron fronteras y cuyos titulares todavía recuerdan miles de aficionados, como Perritoros en Tenerife”, “Fábula del famoso hombre vestido de colorines y el bóvido errante”, “Crónica del torero triste  secuestrado por la señora gorda”, “El saco de patatas”, “El robo de la fortuna de Manolete”, Fábula de Indivil y Mandonio”, “La falsa historia de la bandera republicana en Méjico”, “La del rabo de Palomo en Madrid”............y alguna más sobre José Tomás persiguiendo mariposas, o cuando a Daniel Ruiz le cortó una oreja un toro en el callejón de la plaza de Valladolid, etc... dice el Sr. Cortina que algunos pasajes de estas crónicas son demasiado fuertes y podrían crearnos problemas jurídicos. Pero como todas ellas fueron publicadas hace mas de cinco años sin ninguna sentencia en contra, estamos ya en la más absoluta legalidad y además todo lo que cuento allí son hechos probados y verídicos.

Llamamiento

Como soy un desastre y casi no conservo nada de lo mucho que escribo ruego a mis pacientes amigos que coleccionan mis crónicas que se molesten en mandarme fotocopias para poder hacer una selección y tener los dos libros preparados antes que llegue Navidad.

También para complacer a los miles de lectores que se encabronaron con mi marcha de Tribuna y se niegan a pillar una diarrea leyendo  el Prostituto Fenicio “al Robameriendas” o a “La flor de Villarino” que ensucian ahora las páginas donde yo sentaba cátedra, haremos también otra recopilación de crónicas taurinas, otra de los artículos sentimentales, de las narraciones camperas y de las criticas sociales, costumbristas o políticas que dejé en aquellas páginas queridas. Nada mas por hoy.

¡Menos mal que ya sacudo el atragantón de San Isidro!

 


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