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El
pasado lunes censuramos desde esta página la actitud contemporizadora
y populista sobre lo ocurrido en Guijuelo con grandes fotos
triunfalistas de los tres toreros saliendo en hombros e incluso
proponiendo que todos los años debe repetirse la corrida goyesca.
Apenas hay alusiones al afeitado ni a las falsas orejas regaladas
después de petardo que pegaron Gallo y Capeita en sus primeros
toros.
Pero
llega el extraordinario de los miércoles y en la Gaceta Javier
Lorenzo tira de la manta y descubre las dimensiones de la
farsa y la desvergüenza de los organizadores. Dice entre otras
cosas: “Se empeñan en manipular el espectáculo, enfadar a
la afición y ofrecer festejos sin seriedad”. “La gente
no va a los toros, a lo mejor ya esta aburrida que le engañen
tarde tras tarde”... Resalta el alto precio de las entradas
y que el público se sintió estafado”.
Pero
no para ahí la cosa porque el mismo miércoles cerca de la media
noche me llaman varios amigos para contarme en tono de abierta
censura del programa “Puerta Grande” donde tanto Mónica Alaejos
como Javier Hernández se sueltan el pelo arremetiendo
contra la estafa y la desilusión de la goyesca de Guijuelo.
Esta pareja que han dedicado muchos espacios con entrega incondicional
hacia Capeita y Gallo, derrochando adjetivos y
desmesurados elogios dándoles trato de grandes figuras hasta
en las tardes más desdichadas, ahora han sacado los trastos
poniéndolos a caer de un burro
y contando toda la verdad sobre la vergüenza de la corrida
goyesca, sin ocultar el descarado desmoche del ganado.
Ignoro
las razones que han impulsado a este sector “constructivo” de
la prensa salmantina para arremeter sin disimulos contra toreros
y organizadores, pero con la misma sinceridad que censuré sus
paños calientes y su triunfalismo de otras veces, resalto ahora
el servicio a la verdad que han prestado esta semana abriéndole
los ojos al público contra tantos atropellos cometidos por el
padre de Capea como responsable de la gran estafa del pasado
domingo. Que conste y que este servicio a la verdad sepan mantenerlo
en los sucesivo. No olviden que la obligación del cronista es
servir al público pagano y atacar a todos los desaprensivos
que les dan gato por liebre.
Gallo
todavía no ha cobrado
Desaparece
el dinero de la taquilla
Ha
pasado casi una semana del escándalo de Guijuelo y Eduardo
Gallo todavía no ha cobrado ni un euro de su actuación.
Cuando su representante Rui Bento fue a cobrar había
desaparecido el dinero de la taquilla y no se tenían noticias
de supuesto responsable de la organización, José María Pedraz,
el hombre de paja del padre del Capea que ha sido el verdadero
director de este circo.
Para
más escarnio resulta que tanto Javier Conde como Capea
ya habían cobrado millón y medio cada uno del dinero que
había en taquilla antes de la corrida. A cuenta de los tres
que pensaban llevarse cada uno.
Nadie
se explicaba la presencia en el callejón de Pablo Chopera y
menos aparecer en público como cómplice de todas las fechorías
que sucedieron. Debieron ocurrir cosas muy tensas porque tanto
Capea como Pablo permanecieron en burladeros separados
y sin dar pruebas del trato amistoso que se les supone. Gentes
cercanas aseguran que a medida que iban saliendo aquellos animales
impresentables con el impresentable afeitado, el empresario
vasco bufaba y decía cosas muy fuertes sobre lo que estaba viendo
y las repercusiones que iba a tener aquello en descrédito de
la próxima feria de Salamanca donde el supuesto mano a mano
entre Gallo y Capea era ya imposible de hacer
por el fracaso de la taquilla como prueba de este par de figuras”
interesan ya a muy poca gente.
Como
Chopera sabe la gran amistad que une a El Capea
padre con su representante Rui Bento, suponía que ya
había cobrado los honorarios de su torero. Resulta que Rui
Bento por la adoración que siente hacia Capea no se atrevió
a cobrar antes, convencido que su amigo no le haría ninguna
faena, entonces fue cuando Pablo Chopera montó en cólera:
“Arréglatelas como puedas para cobrar lo convenido y si no
te lo descuento de tu dinero”...
Cuando
Rui Bento fue a la taquilla ya no había nadie. El supuesto organizador
y el dinero ¡habían desaparecido!
Ahora
falta otro capítulo de este sainete. José Antonio Chopera
está indignado porque de momento ya es imposible organizar
el mano a mano y el papel de supuestas estrellas de Capea y
Gallo está devaluado por completo.
No
va a ser ya posible ponerlos dos tardes a cada uno y dada la
escasez de figuras con cierto interés, es casi imposible hacer
ocho carteles de feria medio presentables. Ahora está por ver
con qué cara se presenta don Pedro Capea a negociar la contratación
del esperpento de su hijo al que ya no le quedan ni trescientos
partidarios en toda la provincia, justo la tercera parte de
los que pagaron entrada en Guijuelo.
Nos
gustaría saber qué jeta
sacará El Capea en el despacho de Chopera para exigir
ganaderías, dinero y cómo piensa afeitar los toros para que
no se note tanto como el pasado domingo.
Pero
el verdadero motivo de esta crónica ha sido el resaltar la valentía
de unos cronistas habitualmente sumisos, que han sabido tirar
de la manta para denunciar toda la mierda de la grotesca goyesca.
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