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El peligro de los aduladores Están destrozando a nuestros toreros |
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Alfonso Navalón |
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Eduardo Gallo cayó herido en la Feria de Badajoz. Hasta algo tan delicado como las cornadas, los cronistas charros sacaron las cosas de quicio. Fue un percance grave pero a los dos días estaba fuera de peligro. En un periódico de Salamanca leímos que había sido "operado a vida o muerte" creando una psicosis macabra cuando la realidad era bien distinta. Fueron dos cornadas de suerte que pudieron ser más si hubiera dañado la femoral. Pero solo la rozó. Pudo también causar destrozos en el intestino. Pero el pitón no lo campaneo y salió limpiamente. Es evidente que esto no ha sido una cogida de "vida o muerte" y no se puede alarmar así al publico cuando afortunadamente el torero está ya en su casa a los pocos días. Las cornadas no pueden ser una publicación morbosa para el torero. Ni los médicos deben exagerar la gravedad ni la prensa debe crear climas de angustia injustificada. La cornada más grave que ha sufrido Gallo esta temporada han sido sus fracasos en San Isidro. Los cronistas aduladores lo habían colocado en la cima del toreo y la realidad de Madrid nos demostró que esta en fase de aprendizaje y consolidación. Y no una figura con mando en los carteles como pretendían colocarlo los aduladores de la prensa. Su alternativa fue muy precipitada ya su carrera de novillero le faltó mucho tiempo para asimilar el oficio y consolidarse a fuerza de sumar corridas y experiencia. Casi todos los cronistas de Salamanca se empeñaron que ya estaba ahí la figura que necesitábamos. Y la realidad es que este es un oficio que requiere tiempo para poder mandar en el toro y en la técnica. Aquí no se regala nada con arrimones, ni con el esfuerzo desesperado de una tarde. El público ingenuo y los cronistas aduladores pueden deslumbrarse por una actuación afortunada. Pero una carrera necesita tiempo y sobre todo una línea de continuidad, sin altibajos ni fallos inexplicables. El torero debe llegar hecho y cuajado para dar el salto a figura. Y es evidente que Gallo con todas sus buenas virtudes no estaba cuajado para afrontar las responsabilidades de las grandes ferias. Lo engañaron quiénes le hicieron creer que ya era una figura, cuando sólo está en el camino de poderlo ser. Le han tapado los fracasos de Madrid en vez de relatar la gravedad de irse de vacío la misma tarde en que triunfaron dos toreros muy veteranos. El que debió arrollar era el joven. Los generales jóvenes deben quitarle el poder a los viejos y Gallo no le enseñó los dientes y parecía el más rico de los tres. Como si estuviera en tarde de trámite, sin jugarse nada. Después vienen los errores. Conociendo las posibilidades de este torero no hay razones para anunciarlo con una corrida del Conde de la Corte que lleva bastantes años fuera de circulación y dando muy mal juego. Ningún cronista se atrevió a señalar este fallo y ninguno ha dicho que resulto cogido por entrar a matar en la suerte contraria. Error que se repite cada tarde y que alguna vez tenia que dar el nefasto resultado previsto. Un torero joven no puede atropellar todas las tardes las normas clásicas de la estocada. Ahora es una rutina matar en la suerte contraria y de vez en cuando llegan estas cornadas graves para demostrar la torpeza de estos toreros y sus consejeros. Hace unos días felicitaba a los cronistas Salmantinos por su valiente reacción contra el escándalo de la corrida Goyesca de Guijuelo que tanto daño ha hecho a la fiesta y sobre todo a la próxima feria de Salamanca. Inesperadamente hubo una reacción general denunciando los abusos de tan vergonzosa corrida. Y este debe ser el camino a seguir por los cronistas salmantinos: Defender al público y la dignidad del espectáculo en vez de bailarle el agua a los toreros y darles tanto jabón. Es muy larga la lista de matadores con claras posibilidades para triunfar y les equivocaron el camino colocándoles laureles que todavía no habían ganado. Uno ya está arto de escribir contra esta corriente triunfalista. Uno tiene ya años y experiencia para saber medir lo que puede dar de sí cada torero y me echo a temblar cada vez que estos jovenzuelos inexpertos o el caradura de Molés proclaman una figura y me dejan el papel de derrotista porque no veo tal figura. Pasó con José Ignacio Sánchez que tenía grandes posibilidades si le hubiera acompañado más el valor. Pasó con Javier Castaño destrozado por otra alternativa prematura. Paso con Perico el Capea que no es más que un pega pases campuzo. Acaba de pasar con Gallo y cada vez que surja un torero con ciertas maneras, lo colocarán en el podio de los triunfadores sin ningún razonamiento que lo justifique. Cada dos por tres alucinan que se va a repetir lo de El Viti, Robles, Capea y que Salamanca vuelve a estar en la cabecera de las figuras. Pero la realidad es bien distinta y hoy por hoy no tenemos a ningún torero con vitola de figura. Solo puede circular Valverde La prensa salmantina se ha empecinado con Gallo y Capea, inventando una rivalidad que no puede existir ni siquiera dentro de la provincia. En cambio le han dado de lado a Valverde que no esta llamado a ser máxima figura pero tiene condiciones para ser un gran profesional con un valor contrastado y una técnica muy segura. De los actuales el único que puede hacerse rico a la larga es Valverde, para torear todos los años cincuenta corridas a un dinero decente y estar en los carteles de las ferias importantes sabiendo que no va a defraudar. Pero Valverde no despierta espejismos ni adulaciones, porque es un torero normal con un oficio muy bien aprendido y un valor sereno para no arrugarse ante los toros donde otros pierden los papeles. A este torero el único que podía perjudicarle es el lameculos de la "Flor de Villarino" pero como ya no tiene crédito y además Molés y compañía lo han postergado, se limita a seguirlo como simple acompañante palmero, sin poder dedicarle las páginas delirantes de cuando ejercía como cacique de mi querido y desprestigiado suplemento de Tribuna. El cuento del Francés El día de San Pedro me liaron unos amigos para ir a Zamora donde se lidió un corridón de Moisés Fraile con un trapío y unos pitones respetables como será difícil verlos en la feria de Salamanca donde el caciquismo del padre del Capea y otros mangoneantes impedirán que el toro salga con la dignidad que merece esta feria. Era la tarde de las sustituciones y a la hora del paseíllo solo se salvó Valverde. Pero había interés por ver a Castella, que venía de San Isidro, después de una tarde de fortuna con un exagerado sello de posible figura. En Zamora dio su medida. Con el primero anduvo indeciso sin sitio y sin valor. Con el sobrero bondadosísimo de los Bayones toreo muy rápido y gracias al efectismo de unos pases de relumbrón corto una oreja pueblerina. El francés es otro cuento de la prensa. No tiene aplomo ni condiciones de figura. Va a estar ahí mientras el publico se aclare de sus limitaciones. En este desierto de ases podía haber ocupado un puesto cimero pero repito que no aguantará el esfuerzo de una continuidad en los triunfos. Es muy nervioso, muy frágil y se acelera mucho con la muleta. Con el capote pierde pasos en vez de ganarlos. Su desdichada presencia en Zamora resta interés a su actuación en la feria de Salamanca, porque los que fueron a verlo volvieron decepcionados. Para un cartel tan aparente y variado solo hubo media entrada. Otra alarma para la rápida decadencia de una fiesta que perdido su interés hasta en los festejos patronales, donde los cuarenta euros de una entradita modesta, frena tanto como los abusos cometidos durante los últimos años. |