NO SABE NI ELEGIR LAS FOTOS

Alfonso Navalón

 

Como estaba previsto el pobre Falconazo se fue a Olivenza para cantar las glorias del hijo de Capea y de Eduardo Gallo. Lo malo es que estuvieron mucho mejor los otros dos novilleros: Solís y Perera. Pero Falcón no quiso enterarse que la misión de un crítico es contar lo que pasa en el ruedo y se limitó a los latidos de su corazón mercenario. Lo malo es que hubo varios salmantinos presenciando la novillada y lo que cuentan no tiene nada que ver con la crónica lameculos del enviado especial del coche plateado. Se puede favorecer a los protegidos pero sin falsear la verdad despachando con dos líneas a los verdaderos triunfadores, como si no hubieran estado en la plaza.

Pero la gran ignorancia de este pobre adulador es que al destacar dos fotos de sus “protegidos” en vez de hacerles un favor, descubre defectos capitales. Él pensaría que las fotos eran buenas porque de toros no entiende nada y resulta que Eduardo Gallo aparece citando con el pico de la muleta exageradamente metido en el hocico del gacho novillote y la contraria retrasada (incluso con el talón en el aire) El Capeílla no sale mejor parado. Publica un derechazo completamente descuadrado, con la pierna derecha perfilera y muy abierta, vaciando el pase hacia fuera, metiendo el pico y por los vuelos se deduce claramente la velocidad del pase. A pesar de lo que habían dicho tiene la cabeza ladeada pueblerinamente. Con pocos amigos como Falcón ya no necesitan ni Gallo ni Capea peores enemigos. Es imposible elegir dos fotos más desairadas cuando pretendía ensalzarlos. De las tonterías que dice en la crónica mejor no hablar. Da pena que en un periódico serio se permita hacer el ridículo a semejante indocumentado. Y eso que iba asesorado por su “discípulo y protegido” David Montero.


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