De
hecho hay muchísimos más políticos amaestrados por el pesebre,
que toros. Y conste que por cada político hay cientos de
toros
Los
dos corderillos eran de El Capea
Pero lo que ya nos sale de ojo es que los dos toros amaestrados
por Antoñete y Robles proceden de la misma ganadería. La
de El Capea. De los regalos que recibió Robles cuando quiso
ser ganadero, llego a su finca un novillo de El Capea. También
el de Antoñete fue un regalo de Capea y ninguno de los dos
eran sementales. Simplemente dos animales escogidos por
tipo, sin haber sido tentados previamente. Los dos han fracasado
por sementales porque Julio tuvo varios fracasos como ganadero
y al pobre Antoñete le salen bastante malos. O sea que dos
novillos corrientes sacados de la camada, al poco tiempo
en manos de extraños, se convierten en animales domésticos
y son el juguete de la ganadería "Mucha casualidad"
Lo de amansar a un semental a base de familiaridad del constante
trato es relativamente fácil. Sacar un novillo de una camada,
donde se ha criado libremente ya es mucho más difícil. No
es normal. Un vaquero tiene una larga experiencia en el
trato y conocimiento de los toros y sabe la forma de ganarse
su confianza. En cambio un torero solo se enfrenta a los
toros en la cruel batalla de la plaza. Son enemigos. En
el ruedo hubo siempre algunos toreros que se llamaban "dominadores",
por su facilidad para obligar a embestir al enemigo. Casualmente
ni Robles ni Antoñete fueron ni peleones ni dominadores.
Fueron dos toreros artistas que sacaban faena al toro bueno
y nunca se peleaban con los difíciles. Dos toreros abúlicos
propensos al desanimo como lo prueba los varios baches de
sus carreras. Antoñete incluso estuvo muchos años fuera
de su profesión y en Robles eran frecuentes los estados
de desanimo, donde pasaban varias corridas sin triunfar.
Queda
claro que la propensión de domesticidad de esta en la ganadería
de El Capea que se ha distinguido siempre porque "no molestan
a los toreros" y por eso los piden las figuras, sobre todo
Ponce. No son bravos, ni codiciosos, ni agresivos. Se dejan
llevar y traer tontamente y embisten como perritos detrás
de un trapo.
La ramita de Ponce.
Entre
los curiosos de la tauromaquia hay ahora una verdadera inquietud
por averiguar en que parte de la muleta esconde Enrique
Ponce la ramita de encina para que los torillos de Capea
soporten sin rechistar sus interminables faenas de más de
diez minutos. Lo que esta fuera de duda es que Ponce usa
la ramita en sus repetitivas y larguisimas faenas para que
el toro no pueda mosquearse de tanto repetirle el mismo
pase sin sentirse engañado. O sea que Ponce usa la ramita,
como Antoñete y Robles para convertir a un toro supuestamente
bravo en sumiso animal de compañía.
El problema esta ahora en el inmenso tamaño de la muleta
de Ponce. Averiguar en que parte del telón esconde la ramita
será cuestión de laboriosas investigaciones. A ver si logramos
averiguarlo. Esto será un desafió para los aficionados mas
escrupulosos, descubrir en que momento da el estoque para
meter el pico en todos los pases. Ha llevado muchos años
de vigilancia. El pasado San Isidro lo descubrió el 45%
del público de Madrid.
De cualquier modo estos toros amaestrados demuestran la
extrema borreguez de la ganadería de Capea, su descaste
y su mansedumbre. ¡Cómo serán de tontos que los torea
hasta su hijo¡
