Los toros del Capea son animales de compañía

Robles y Antoñete los domesticaron

Alfonso Navalón

Un dia visitando la finca de Julio Robles salimos a dar una vuelta al ganado en un todo terreno. Al llegar a un tesito lo bajaron del coche y en silla de ruedas lo metieron en medio de las vacas y pusieron en sus manos una ramita de encina. Casualmente llevaba una pequeña maquina de esas de usar y tirar. Asi que el torero me advirtió "prepárate pa hacer unos afotos y a escribir como juego con el semental como si fuera un borreguito".
Julio empezó a dar voces agitando la rama y el toro salio de entre las vacas y se dirigió lentamente hasta la silla de ruedas y empezó a mordisquear las hojas de la ramita. Luego le lamía las manos y la cara. No dejaba de ser impresionante verlo solo a bastante distancia del grupo y expuesto a que el toro pudiera tener una reacción propia de su condición y destrozar al indefenso invalido. Como con aquella maquinita era imposible hacer ninguna foto a cierta distancia, Julio dijo que me acercara casi encima de donde estaba jugando con el toro. Como yo era un desconocido para el animal lo mas lógico es que reaccionara ante un extraño y como por confiarme he sufrido varias embestidas de mis toros cuando los veía mas tranquilos, me acerque con el natural recelo y sabiendo a lo que me exponía. Hasta los caballos que son tan dóciles, no se dejan poner la montura de un extraño, ni acariciarlos hasta que no toman confianza. Pero el toro se dejo acercar y me harte a hacerles fotos, sin que abandonara su actitud pacifica ni se alarmara ante las ocho o diez personas que andaban alrededor.
La cosa no para ahí. Resulta que algunos días, Robles separaba al toro de las vacas, lo llevaba hasta el jardín de la casa (con piso de terrazo) y se sentaba en una mesa mientras el toro permanecía inmóvil o paseaba indiferente alrededor del torero y sus amigos. Aquello me pareció un gran reportaje y lo saque en la portada con varias fotos en una doble página.

Luego me entere que el famoso cronista David Vidal Montero mas conocido por "El Robameriendas", pasaba grandes temporadas en compañía de Robles y no se le habia ocurrido hacer ningún trabajo sobre tan insólita situación.No me extraña porque cuando iba en la cuadrilla de El Capea, como cronista de cámara durante toda la temporada fue el único que no dio la noticia de la retirada, cuando Capea decidió cortar y retirarse. Lo publicaron todos los periódicos menos el enviado especial de "La Gaceta". Cuando a Robles lo dejo inútil un toro en Francia, el tal David estaba a su lado y también "se le paso" divulgar la trágica noticia.

Con el reportaje de la ramita del semental anduvo más rápido y a los pocos días publico en La Gaceta, las fotos del toro comiendo de la mano del torero. Pero como tiene un gran sentido comercial, hizo un video de la escena para sacarse unas pesetillas. A los pocos días la televisión y algunos periódicos divulgaron las mismas imágenes de otro toro comiendo de la mano del ganadero. Ahora se trataba de Antoñete que también ha logrado domesticar a su semental. Este tipo de familiaridad con los animales supuestamente fieros y peligrosos no es cosa nueva.

A lo largo de la historian varios toros de marcada nobleza se han dejado manosear por el vaquero y luego por gentes de su entorno cuando se acostumbraban a verlos cerca y recibir comida. No olvidemos que los animales se parecen mucho a los políticos porque se les suele administrar por el estomago.

De hecho hay muchísimos más políticos amaestrados por el pesebre, que toros. Y conste que por cada político hay cientos de toros

Los dos corderillos eran de El Capea

Pero lo que ya nos sale de ojo es que los dos toros amaestrados por Antoñete y Robles proceden de la misma ganadería. La de El Capea. De los regalos que recibió Robles cuando quiso ser ganadero, llego a su finca un novillo de El Capea. También el de Antoñete fue un regalo de Capea y ninguno de los dos eran sementales. Simplemente dos animales escogidos por tipo, sin haber sido tentados previamente. Los dos han fracasado por sementales porque Julio tuvo varios fracasos como ganadero y al pobre Antoñete le salen bastante malos. O sea que dos novillos corrientes sacados de la camada, al poco tiempo en manos de extraños, se convierten en animales domésticos y son el juguete de la ganadería "Mucha casualidad"

Lo de amansar a un semental a base de familiaridad del constante trato es relativamente fácil. Sacar un novillo de una camada, donde se ha criado libremente ya es mucho más difícil. No es normal. Un vaquero tiene una larga experiencia en el trato y conocimiento de los toros y sabe la forma de ganarse su confianza. En cambio un torero solo se enfrenta a los toros en la cruel batalla de la plaza. Son enemigos. En el ruedo hubo siempre algunos toreros que se llamaban "dominadores", por su facilidad para obligar a embestir al enemigo. Casualmente ni Robles ni Antoñete fueron ni peleones ni dominadores. Fueron dos toreros artistas que sacaban faena al toro bueno y nunca se peleaban con los difíciles. Dos toreros abúlicos propensos al desanimo como lo prueba los varios baches de sus carreras. Antoñete incluso estuvo muchos años fuera de su profesión y en Robles eran frecuentes los estados de desanimo, donde pasaban varias corridas sin triunfar.

Queda claro que la propensión de domesticidad de esta en la ganadería de El Capea que se ha distinguido siempre porque "no molestan a los toreros" y por eso los piden las figuras, sobre todo Ponce. No son bravos, ni codiciosos, ni agresivos. Se dejan llevar y traer tontamente y embisten como perritos detrás de un trapo.

La ramita de Ponce.

Entre los curiosos de la tauromaquia hay ahora una verdadera inquietud por averiguar en que parte de la muleta esconde Enrique Ponce la ramita de encina para que los torillos de Capea soporten sin rechistar sus interminables faenas de más de diez minutos. Lo que esta fuera de duda es que Ponce usa la ramita en sus repetitivas y larguisimas faenas para que el toro no pueda mosquearse de tanto repetirle el mismo pase sin sentirse engañado. O sea que Ponce usa la ramita, como Antoñete y Robles para convertir a un toro supuestamente bravo en sumiso animal de compañía.

El problema esta ahora en el inmenso tamaño de la muleta de Ponce. Averiguar en que parte del telón esconde la ramita será cuestión de laboriosas investigaciones. A ver si logramos averiguarlo. Esto será un desafió para los aficionados mas escrupulosos, descubrir en que momento da el estoque para meter el pico en todos los pases. Ha llevado muchos años de vigilancia. El pasado San Isidro lo descubrió el 45% del público de Madrid.

De cualquier modo estos toros amaestrados demuestran la extrema borreguez de la ganadería de Capea, su descaste y su mansedumbre. ¡Cómo serán de tontos que los torea hasta su hijo¡

 


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