La repetida torpeza de los toreros.

Cornadas por matar en la suerte contraria.

Alfonso Navalón

 

Seria aleccionador tener una estadística de la cantidad de veces que han sido heridos los toreros por el obstinado error de entrar a matar en la suerte contraria. En los últimos diez años parece que se han convertido en una obsesión atropellar esta norma fundamental para ir a la enfermería por un error de principiante. Desde el primero hasta el ultimo al montar la espada se olvidan que los terrenos del toro son sagrados y cuando pretenden salir por donde debe hacerlo el toro la cogida es inevitable. Como el primero consideran muchos a Enrique Ponce.

Los dos únicos percances graves en su carrera han sido por entrar a matar con los terrenos cambiados y estamos hablando de alguien a quien se señala como uno de los cerebros más claros del toreo.¿Cómo un torero con tanto oficio puede cometer semejante estupidez? No hay más que una respuesta. Que como los toros de ahora no infunden respeto, no valoran el peligro de entrar a matar a cogida cantada aunque se trate de un borrego y esté afeitado.

Esta temporada en la misma semana cayeron heridos "El Cid" y Eduardo Gallo. Ya sabemos que El Cid casi siempre pierde los papeles y el valor a la hora de perfilarse con la espada algo que podía prestarse a muy sensatas reflexiones sobre la solidez de una figura proclamada por capricho de la llamada afición de Madrid. Si matar se llama la hora de la verdad, algo grave debe pasarle a El Cid para que después de estar toda la faena centrado y caliente, pierda las agallas y la razón a la hora de irse tras la espada.

En cambio Gallo llevaba una temporada muy seguro y a la hora de la verdad se tiraba con derechura y seguridad. En su reciente percance pasó así. Pero se le olvido usar la cabeza y al entrar en los terrenos cambiados, el solo se puso en el camino de la cogida.

Sirvan estas líneas para recordarle a los toreros, al publico y sobre todo a los consejeros vocingleros del callejón que deben advertirla diestro matar en la suerte natural, que por algo se llama así.

Únicamente se debe entrar en la suerte contraria cuando el toro manso, declara su querencia a tablas y entonces lo eficaz y lo correcto es darle la salida hacia la barrera. Parece mentira que en la escuelas taurinas y en las críticas diarias de los periódicos (pero sobre todo en televisión) no se advierta a los toreros la equivocación de entrar a matar con los terrenos cambiados. Y que recuerden por ejemplo que a Manolete lo mató un toro desmochado por empeñarse en dale la salida, por donde el toro no podía salir sin llevarse por delante al torero.


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