GRACIAS POR VUESTRA SOLIDARIDAD.
Por Alfonso Navalón
Después de varias semanas de silencio siento la necesidad de agradecer la cantidad de mensajes de apoyo y solidaridad por el brutal atentado a la libertad de expresión de un oscuro personaje que reacciona como un fascista despótico.
Mi separación de Tribuna no obedece, como algunos piensan, a una maniobra de la mafia taurina. José Luis Pastor, no tiene ni vinculaciones ni conocimientos del mundo Taurino. En Salamanca se especula que tal vez obedezca a los intereses de una secta que maneja las altas esferas políticas.
Los tiros no proceden esta vez del sector taurino, que ya me habían dejado por imposible, en vista que no podían conmigo ni con amenazas, agresiones y constantes querellas judiciales que no lograron modificar mi postura ni el compromiso con los lectores. Al margen de mis crónicas taurinas, había mucho interés en amordazar la columna "Desde la otra orilla" donde se sentían ridiculizados y descubiertos los sectores más reaccionarios de una sociedad donde predominan los intereses económicos sobre cualquier principio ético.
Desde que llegó al periódico el nuevo director gerente, todo el mundo se dio cuanta que venia a por mi cabeza, sin el menor respeto a mi edad, a mi largo historial periodístico en los grandes periódicos nacionales, ni a mi probada fidelidad al modesto periódico donde he trabajado con abnegada dedicación y a cuya difusión y prestigio he contribuido, como lo ha demostrado la abrumadora mayoría de lectores. Unos con cartas de repulsa y otros borrándose como subscriptores en unas dimensiones que jamas pudo sospechar un forastero indocumentado que desconocía mi arraigo dentro de la empresa, ni el historial de mi firma. Nada mas llegar me dijo en una reunión de la cúpula del periódico: Estoy dispuesto a destituir a los que no sigan la línea que quiero marcar y si es preciso echar a Navalón no me temblará la mano, aunque sea un pilar fundamental en esta casa".
Su maniobra ha sido tan insultantemente agresiva que hasta algunos de mis enemigos mas notorios (los que me repudian como persona y como escritor) se han negado a seguir comprando el periódico y mucho mas después del desdichado contenido del suplemento taurino, desde el mismo día en que abandone sus paginas. Es evidente que si el prepotente gerente no estaba de acuerdo con la línea de mi suplemento no ha podido elegir un camino mas desdichado para demostrar su incapacidad para cubrir mi ausencia y la de mis entrañables colaboradores que prefirieron inmolarse voluntariamente con un gesto que les honra, antes de someterse a la humillación de unas directrices contrarias a su estilo y a su honestidad profesional. La "lección de profesionalidad periodística" que quiso darnos el nuevo gerente, consistió en reducir las paginas a la mitad, crear una nueva redacción de oportunistas sin prestigio ni categoría y rellenar las paginas a base de publicar muchas fotos, con breves comentarios que raras veces respondían a la imagen. Fue una estrepitosa muestra de incapacidad, donde solo logró aumentar mi prestigio con el agravio comparativo de sus desdichadas paridas.
Si este hombre, procedente de una emisora de Madrid, sin la menor experiencia periodística y con una probada ignorancia del mundo de los toros, penso que iba a consumar una provechosa operación comercial para sanear la economía de la empresa que lo había contratado, basta con recoger datos en los principales quioscos, para comprobar su alucinante equivocación y su ignorancia de las demandas del mercado. Concretamente en el quiosco de la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo donde habitualmente se vendían 50 ejemplares diarios ha quedado reducidos a 10 o 12. Puedo ofrecer datos semejantes de los principales quioscos de Salamanca, desde la estación de autobuses los dos de la Plaza Mayor y otros de menor cuantía como el de el Paseo de Carmelitas donde estando tomando café con un ilustre dentista, nos informaron que de 15 periódicos que vendían, se ha reducido a ¡ tres ! .
Me duele que ocurra esto en una casa donde he dejado tantos desvelos y tanto amor a sus paginas. Me duele que una empresa a la que me he entregado con tanta ilusión, padezca las consecuencias de un advenedizo que no ha sabido aterrizar en estas tierras. Y además se ha estrellado, ante el asombro general porque en Tribuna se pueden hacer todos los ensayos imaginables menos echar a Navalón.
Seria larga de contar este aterrizaje del nuevo gerente, cuya primera exhortación fue que siguiéramos la línea del cuadernillo de La Gaceta Regional, que tiene un publico fiel, acorde a sus normas, pero completamente distintas a la nuestras El nuevo gerente nos dijo que solo había que dar mucha información y buenas fotos. Que nada de opiniones ni juicios críticos.
En vísperas de la feria me llamo a capitulo advirtiendo que la empresa Chopera y el Niño de la Capea eran intocables y no se podía escribir nada en contra. Las razones para evitar cualquier censura al ganadero Pedro Gutiérrez Moya, las desconozco, habida cuenta que al año pasado su corrida fue rechazada íntegramente por presunto delito de estafa al no tener ningún toro la edad reglamentaria y la de este año ha sido unánimemente criticada por su indecorosa presencia y mansedumbre. Para "respetar" a Chopera me dio unos argumentos infantiles: "Es que la empresa Chopera nos regala siete pases para los redactores y dos entradas para el Director. Además se anuncia en este periódico". ¡ Sin comentarios!. A mi me han ofrecido millones muchas veces y jamas me baje los pantalones.
Quiero aclara por último que a mi nadie me echó de Tribuna. Fui yo quien provoco el cese en unas declaraciones televisadas de mis coloquios donde ha requerimiento de un oyente explique, las razones del cambio de estilo del suplemento por decisión exclusiva del mentado gerente y como las fotografías de mis crónicas no correspondían al texto, a parte de las mutilaciones y censuras de párrafos enteros. Explicadas públicamente las ineptitudes taurinas del gerente y mi negativa a seguir unas directrices contrarias a mi formación periodística y mi responsabilidad ante los lectores, el dueño del periódico no tenia mas salida que echarlo a el o a mi. Prevaleció su jerarquía como director general. Ahora duermo con la conciencia tranquila de no haber traicionado a mis lectores y de no bajarme los pantalones ante quien no tiene atributos ni categoría para querer enseñarme un oficio que él desconoce. Como salta a la vista.


Enviar a un amigo:


Imprimir
Cerrar