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“TRIBUNA” YA ES LA CLOACA DE MOLÉS |
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Alfonso
Navalón
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Desde que el mariposón de Luisillo Falcón se amparó en David Montero porque ya no era capaz de seguir siendo la estrella de las centrales con sus reportajes publicitarios a los ganaderos amiguetes ya estaba claro que el jefe de David acabaría en las páginas de Tribuna. Se veía venir desde que el secretario del Prostituto Fenicio dedicó un despliegue disparatado ensalzando con vergonzosa adulación a El Capea, dándole trato de “maestro” sin serlo y diciendo una sarta de falsedades mitificando como torero y como ganadero. Pero a David Montero no vamos a tomarlo en cuenta ahora porque es habilidoso y sabe nadar a favor de corriente como nadie. Primero se ganó la confianza del pobrecillo Falcón y luego le preparó el sillón a su señorito. Su “fichaje” ha sido rodeado gran importancia y el Prostituto Fenicio hizo su presentación con trato de figura en una sola página con su habitual estilo de nadar y guardar la ropa sin dar la cara. Lo triste es que los dirigentes de “Tribuna” todavía no se hayan dado cuenta a quien han metido en casa. La prepotente ignorancia del gerente malvestido y de su acólito el director no sabían quién es Molés ni de donde viene. A donde va lo sabemos todos y ahí está su fortuna equiparable a cualquier figura del toreo sin haber arriesgado nada. Molés ha vivido siempre de servir a los que mandan y de engañar al público. Con más astucia que el fatuo Palabrero Fernández pero con la misma rentabilidad y dejándose ver menos. El prostituto Lo inadmisible del gerente Pastor y del director Carlos Serrano es que a esas alturas no supieran quien es Molés. Porque no sólo la ignorancia puede justificar que hayan convertido el prestigio y la decencia de las páginas taurinas de Tribuna en una cloaca más al servicio de los conocidos intereses de Molés. Todos los taurinos saben que en los años setenta, aprovechando que el director de Pueblo estaba de vacaciones se Semana Santa escribí un artículo dedicado a Molés que se titulaba: “¡El Prostituto!” Allí se contaba la sucia carrera de un trepa que se arrastraba por los caminos del “trinque” para abrirse paso entre los grandes depredadores de los toreros. Molés empezó a aparecer en las listas de los sobres de los mozos de espadas, cuando estaba de segundo de Gonzalo Carvajal que recorría las grandes ferias “cantando” a las figuras. Gonzalo cobraba a diez mil pesetas por crónica y tarde. Tenía que pagar a “Pueblo” cuatro millones al año y sacaba otro tanto para él. A Molés lo tenía de recadero para las plazas modestas sobre todo los alrededores de Madrid. Molés hacía Vista Alegre, San Sebastián de los Reyes, Colmenar, Alcalá de Henares, etc… Mangaba a cada torero dos mil pesetas por tarde. Que entonces era una cantidad respetable, cuando el sueldo de un redactor eran quince mil al mes. Al denunciar Paco Camino el fraude de “Pueblo” en una cena en Mayte delante de Fraga Iribarne, entonces Ministro de Información, Emilio Romero decidió sanear la sección de toros y me llevo de Informaciones pagándome el doble de lo que ganaba. Hice limpieza. Molés pasó a hacer entrevistas y reportajes urbanos y reclamé la presencia de Joaquín Vidal, como hombre de mi absoluta confianza para hacer con dignidad las crónicas de Madrid y alrededores cuando yo estaba en las ferias. Molés le hizo la vida imposible y tuvo que irse. Al año siguiente de mi ingreso en “Pueblo” donde Emilio Romero siempre respetó mi independencia (incluso con los “palos” a sus grandes amigos Luis Miguel, El Cordobés y Palomo Linares) pero Molés se las ingenió para volver al mundo de los toros ejerciendo de “negro” de Mariví Romero, la hija del director. Molés escribía la crónica de Mariví, pero muchas veces se confundía y se olvidaba el trato femenino, como escribía seguidas la crónica suya y la de Mariví, muchas veces no se daba cuenta que una debería escribirla como mujer. Conservo los originales de las dos crónicas de Molés, escritas con la misma máquina, en papel timbrado del Hotel Astoria de Valencia. Me las entregaba ingenuamente el operador del Teletipo de Correos, al tratarse de compañeros del mismo periódico. Las dos columnas de Mariví y Molés se publicaban en otro página junto a la mía y a veces en la misma. Salía de ojo que siempre decía todo lo contrario, justificando los fracasos de los toreros. Pero su provechosa carrera de “negro” llega cuando Emilio Romero consigue colocar a su hija como directora de los programas taurinos de Televisión. Allí lo hace todo Molés. Mariví se limita a leer un cartelón con el texto colocado detrás de las cámaras. Poco a poco el trepa consigue minar el terreno a su jefa y acabó desbancándola quedándose como baranda. El perder Emilio Romero su poder con el final del franquismo, Mariví se queda sin apoyo y Molés sin escrúpulos ni agradecimiento la deja tirada. Después Mariví daría un hermoso ejemplo de cambio al servicio de la verdad. Con críticas muy duras en emisoras de radio, hasta caer en el ostracismo por las presiones de los taurinos que antes la adulaban. El resto ya lo saben. Molés se apoya en la figura de Antoñete para retrasmitir las corridas con manifiesta parcialidad a favor de las figuras y los grandes empresarios. Y ahí lo teneis ahora multimillonario y ladino en su juego de componendas para llevárselo sin llamar la atención. Lo malo es que los signos externos lo delatan: Coches suntuosos y viviendas de superlujo. Lo que no saben los ignorantes que lo han contratado en Tribuna es que su credibilidad está por los suelos. Que nadie del mundo del toro y ningún aficionado toma en cuenta nada de lo que diga y se ha ganado el total descrédito del público. Ni el pobre José Luis Pastor ni su director títere Carlos Serrano sabían que en Salamanca tuvo que dejar de dar los coloquios de feria en el Garamond por falta de público. A pesar de los esfuerzos de David Montero por llevar gente a la sala, sólo lograba juntar a veinte personas que acabaron por no acudir nadie. Y había que ver al dueño del Garamond cuando Molés pretendía cobrar un dineral después de su aplastante fracaso. Si los indocumentados dirigentes de Tribuna pensaron que fichaban a una firma nacional, no sabían que los lectores no iban a soportar a Molés, después de la seriedad y prestigio que alcanzó el suplemento cuando escribíamos en defensa del público, del toro y del reglamento. Algo que a Molés le importa un bledo. Tampoco entra en cabeza humana dejar como responsable al pobre Falcón, un pobre diablo del periodismo robameriendas, completamente desprestigiado dentro y fuera de la redacción, donde sólo ha servido para hacerle la pelota a los jefes recién llegados y ha recorrido casi todas las secciones del periódico por su incapacidad. Pero este tipo de trepas aduladores siempre se las arreglan para sobrevivir. Ahora la sección taurina de Tribuna se ha convertido en una cloaca al servicio de los intereses de Molés. Basta con darse una vuelta por los quioscos los miércoles para darse cuenta de lo poquísimo que pintan Molés y sus acólitos en la prensa taurina salmantina. Antes estábamos a la cabeza y recibíamos mensajes de Internet de todo el mundo. Ahora están en la cola. Cuando el dueño del periódico me pidió parecer sobre el nuevo gerente le dije que era el más tonto, el más déspota y el más inútil de todos los que habían desfilado por la redacción. Semejante atrevido se permitió el lujo de darme lecciones de periodismo servil. Quería convertirme en un adulador de Chopera y del Capea. Nos daba un trato humillante y no tuvo más remedio que echarme después de explicar en televisión la clase de incompetente que nos dirigía y mostrar en público todos los desatinos de las páginas que organizaba. Ahora al cabo de cuatro meses el dueño del periódico lo ha puesto de patitas en la calle, después de haber destrozado la redacción y hacerle la vida imposible a quienes tenía a sus órdenes. Si el incompetente Pastor se hubiera informado de la afición de Logroño, sabría que lo echaron de allí, rechazando sus coloquios amañados. En La Rioja gusta la verdad. Hace más de quince años que Molés padece el exilio y rechazo de los riojanos. Sobre todo, después de la traición a un crítico tan serio como Manolo González. |