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DIFICULTADES PARA EL VUELO CHARTER DESDE SALAMANCA A MÉJICO EL DUEÑO DEL PLUS ULTRA HACE IMPOSIBLE EL VIAJE
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Alfonso
Navalón
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En un delirio de optimismo los pelotas allegados al Niño de la Capea han pensando alquilar un avión para ir desde Salamanca a Méjico a presenciar la reaparición de su ídolo y la confirmación de alternativa de su hijo Periquito (como cariñosamente lo llaman los íntimos) y digo yo que la cosa suena a fantasía porque para ir a la alternativa en Málaga del chaval, sus peñas y admiradores pensaron alquilar varios autocares para reunir en un tendido a los cientos de incondicionales a ver si podían conseguir cortar una orejilla. Ya es sabido que el proyecto fue un fracaso. Que fue imposible reunir un número razonable para consumar el evento. Al parece entre el padre y el hijo sólo cuentan con un exiguo número de incondicionales. Al final no pudieron ni completar un solo autocar que salió de madrugada y al terminar la corrida otra vez toda la noche viajando y encima su ídolo no fue capaz de dar ni una vuelta al ruedo a pesar de los enfrentado que estaba el público con el presidente con una bronca de un cuarto de hora por negarle una oreja a El Juli. Después de la bronca debería ser pan comido cortar una oreja. ¡Ni por esas! Ahora quieren juntar un ciento de salmantinos para Méjico en avión y barrunto que va a ser otro fracaso. Sobre todo porque Manolito Seisdedos, dueño del bar más torero de Salamanca ha gastado ya la broma de que irá a ese viaje pero con la condición de llevar puesto en el avión un sombrero mejicano para irse ambientando. Como es sabido la cabeza del ilustre tabernero es de proporciones descomunales. Se da la circunstancia de que cuando su familia huía a Francia entre los exiliados derrotados por el franquismo, las autoridades francesas caritativamente regalaban un pasamontañas para cada niño, dados los estragos del frío. A Manolito no le servía ningún pasamontañas y tuvieron que deshacer dos para hacer uno que le tapara la cabeza. Si el Sr. Seisdedos se empeña en viajar con un sombrero mejicano, demos por hecho que en el avión va a quedar sitio para muy poquita gente. |