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Bien por Perelétegui |
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Alfonso
Navalón
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Carlos Perelétegui es un bohemio, padre de una admirable familia numerosa que ha sabido sacar adelante con dignidad y decoro. Tiene fama de raro y no le ha sido fácil encontrar acomodo entre las limitaciones de la prensa provinciana, siempre supeditada a la censura de la derechona o del gran capital. Fuimos amigos entrañables y mosqueteros de la misma escuadra. Ahora por unos celillos tontos ni nos hablamos. Pero hace unos martes me dio una gran alegría cuando en menos de media columna se atrevió a escribir lo que piensan todos y lo que no ha sido capaz de decir ningún cronista de toros salmantino. En cuatro palabras contó toda la vergonzosa verdad del fracaso de los Capea en México. En corto y por derecho para que a nadie le quede la menor duda del petardo que ha dado Gutiérrez Moya ante un público que lo recibió con el corazón en la mano y lo despidió con odio y con insultos al sentirse estafados por el que antaño adoraron como a un ídolo. Por lo menos ese tío raro de Carlos Perelétegui ha demostrado que lleva los pantalones en su sitio. Que es capaz de sublevarse contra los tapujos y las mentiras. Y que ha sido el único periodista de Salamanca que no es un lameculos, ni un robameriendas y n tiene miedo a que el Rey del Zapatillazo lo llame por teléfono amenazándolo con echarlo del periódico o mandarle unos matones para partirle las piernas. Desde la orilla de los desengaños, me alegra haber leído esa media columna de Carlos donde ha demostrado que por lo menos queda en Salamanca un cronista decente que ante esa caterva de mentirosos y aduladores ha sabido comportarse como un hombre de cuerpo entero. ¡A ver si vais aprendiendo mercenarios de mierda! |