El Capea sólo cobró cuatro millones en la Méjico

En las plazas de los Estados salió a millón cien mil por tarde

Alfonso Navalón

 

De dinero y santidad, la mitad de la mitad. Mientras los dos Capeas andaban cosechando fracasos y provocando escándalos con el indecente ganado que le apartaban al nuevo "fenómeno" por las tertulias de Salamanca, sus escasísimos adictos alardeaban que estaban ganando una fortuna. Pura fantasía porque si en las cinco corridas que despachó en los Estados la mitad del cemento estaba vacío y en ocasiones hasta tres cuartos de plaza, mal podían ganar si no había dinero en la taquilla para pagarle.

Como ha pasado ya más de un mes de toda esta fábula ya van llegando a España informaciones concretas y veraces sobre lo que le pagaban al torerín sansirolé cada tarde. Lo sabemos por diversas fuentes. Por un lado nuestros amigos mejicanos que nos han dado un relato mucho más real que las mentiras de Molés y la poca vergüenza de los periódicos de Salamanca tratando de tapar el fracaso artístico y económico.

Algunos periodistas aztecas ajenos al sobre o las influencias de papá Capea mandaron crónicas que no tenían nada que ver con las 30.000 entradas vendidas que pregonó un servil periodista de Salamanca. Por si fuera poco al televisar la corrida en diferido por Galavisión ya no quedaba la menor duda del petardo que pegaron el padre y el hijo y su desvergüenza al imponer los becerrotes afeitados. Además en este tiempo han ido y vuelto notables taurinos españoles que traen información de primera mano y es como para echarse las manos a la cabeza por la diferencia que hay entre las fábulas contadas por Molés y Pedro Joder Cáncer y la puritita verdad de lo que allí pasó.

El Capeíta cobró más en Ledesma que en Morelia o Guadalajara

Así como suena. En la más humilde plaza de Ledesma, donde apenas caben tres mil personas, el sosainas del hijo del Rey del Zapatillazo, sacó más tajada económica que en plazas mejicanas del renombre de Guadalajara. Y aunque no conozco lo que le pagó Chopera en la feria de Salamanca estoy seguro que se llevó más dinero que en la cacareada confirmación de la Méjico, donde le entregaron lo mismo que exige Fran Rivera por actuar en Azpeitia o Plasencia.

Las cantidades que le liquidaron al torerín en las cinco actuaciones previas a la alternativa fueron 10.000 dólares por día. Traducidas a pesetas apenas llega al millón doscientas mil. Deduce gastos y resulta que fueron de turistas invitados, porque si no fuera por la hospitalidad del ganadero Teófilo Gómez que los mantuvo todo el tiempo en su rancho, no habían sacado ni para pagar los hoteles.

La cacareada leyenda del padre como ídolo de Méjico (olvidan que el tiempo y el olvido no perdonan) y la exagerada publicidad para el lanzamiento del hijo asaltando todas las televisiones y los periódicos sólo sirvió para dejar vacías las tres cuartas partes de la plaza.

Con tan exigua concurrencia es imposible que un perro viejo como Herrerías pudiera liquidarle el equivalente a una cantidad razonable en una plaza de segunda en España. Si no hay dinero en la taquilla mal pueden cobrar los toreros por muchos mentirosos y lameculos que lleven alrededor para engañar a los lectores.

Los dos Capeas cobraron en la capital azteca 60.000 dólares que traducido a pesetas dan ocho millones. Cuatro para cada uno. El Fandi en Granada cobró bastante más. O sea que por muchas tonterías que cuenten los vergonzosos pesebreros de la prensa taurina española, entre el padre y el hijo no alcanzaron la cotización que El Fandi en una plaza de provincias.

Se me acaba el espacio normal de una crónica y todavía me quedan historias que contar sobre esta esperpéntica gira mejicana del Rey del Zapatillazo y su cariacontecido vástago el torerín de las posaderas de ánfora. Mañana más.


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