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¿Quién quiere ser ganadero desde mañana? |
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Alfonso
Navalón
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Hace ya bastante tiempo que perdí la ilusión de ser ganadero y decidí vender porque el único que podía sucederme es mi nieto Borja y como es un niño no me quedan años para esperarlo y bien que me duele porque la criatura está siempre deseando que lo lleve a la finca y anda entre ganado como si estuviera jugando con los niños en el colegio. Llevo más de un año con la idea de deshacerme de lo que durante más de treinta años fui seleccionando hasta lograr un equilibrio entre la bravura y la nobleza hasta alcanzar un excelente cartel porque nunca tuve el menor problema para vender las tres o cuatro corridas en carteles de categoría. A la hora de la verdad no me decidía. Son mucho tiempo y mucho cariño para dar el paso y tampoco encontré la persona adecuada para saber que no iban a estropear el trabajo y el cariño que hacen falta para fijar un encaste en tipo y en línea de embestir. Ahora me ha llegado la hora del descanso y sobre todo me rindo ante mi incapacidad para llevar el papeleo administrativo por mi natural dejadez. Así que arriendo la finca y vendo el ganado. Desde aquí hago un llamamiento a mis amigos y seguidores por si saben de alguien con seriedad y solvencia para empezar mañana mismo la pasión de sentirse ganadero y tener en sus manos una ganadería muy fácil de llevar. Y sin un gran desembolso porque entre vacas y machos apenas sobrepasa las ciento cincuenta cabezas, de las cuales noventa son vacas de vientre. Tengo noventa y seis derechos cuya subvención es de seis millones de pesetas que cubren sobradamente los gastos de todo el año. A quien le interese la oferta puede ponerse en contacto a través de esta página o llamando al teléfono 626350220 o al 678466151. Respuesta rápida Hace unos días sentí la necesidad de volver a comunicarme con los aficionados después de llevar varios años de pereza sin querer viajar a las ferias para dar las conferencias y coloquios. Ahora me aburro sin hacer nada y con muy pocas ganas de vivir en la finca con estos fríos aterradores. Al día siguiente recibí una llamada de Talavera de la Reina donde una peña de aficionados entendidos no daban crédito a mis deseos de volver a dar charlas y me comprometí seriamente con ellos en la fecha que señalaran. Como el invierno es largo prometo complacer a quienes quieran escucharme. |