Despedido el mejor conocedor de toros

Cerezo ya no está con El Juli

Alfonso Navalón

 

Ahora hay una nube de "especialistas" para escoger los toros en el campo. Unas veces para las empresas que representan y otras exclusivamente al servicio de una figura que impone lo que más le conviene. Representar a una empresa es más fácil porque basta con llevar los toros adecuados a cada plaza. Servir a una figura ya es más complicado porque hay que templar muchas gaitas, tener fuerza para meter en el mueco los toros que quiera y luego hacer un trabajo aseado para que el afeitado no sea un escándalo.

De todos estos profesionales el más capacitado y el de mayor prestigio es José María Cerezo que ha sido el hombre de confianza de El Juli desde novillero. Cerezo conoce profundamente los encastes y el tipo que debe tener cada toro para cada plaza. Lo ha mamado desde niño porque se ha criado en constante brega con el vacuno. Ha ejercido y sigue ejerciendo de vaquero. Ahora mismo tiene más de un ciento de vacas moruchas seleccionadas que cuida personalmente. Parecía mentira que teniendo que hacer miles de kilómetros durante todo el año le quedara tiempo para atender su propia ganadería que para mayor complicación las tiene repartidas en tres cercados de renta. Uno en la sierra de Francia, otro en Sancti Spiritus y otro en la raya de Portugal. Todos los días se levanta al amanecer y hace más de doscientos kilómetros para atenderlas tres tropas. Cuando tiene que reseñar toros en el campo visita a los ganaderos cuando le queda tiempo libre de atender lo suyo. A veces va a tras ganadería distintas cuando le caen de paso porque como conoce los toros desde que se apartan en los cercados de las corridas, necesita muy poco tiempo para elegir los seis y los dos sobreros que deben ir a cada plaza. Cuando tenía que desplazarse a Extremadura o Andalucía dejaba a un vecino de confianza para que le echara el pienso los dos o tres días que estaba ausente. Esta es la historia de un currante a la antigua con vista y conocimientos para ver las virtudes y defectos de cada toro con un rápido golpe de vista.

Luego como lo más importante para las figuras es que se le afeiten el mayor número posible de toros, Cerezo es un manitas con los trebejos de maquillar pitones. Unas veces para "quitarle el veneno" de la puntita, sin que se note la fechoría y otras para sacarle punta a los mogones o escobillados. Ahora casi todos los representantes de las figuras son unos burdos desmochadotes que le importa poco el escándalo con tal de complacer a quien le paga. En todos los años que Cerezo lleva al servicio de El Juli no hubo más escándalo que el de la corrida de Victoriano del Río en Castellón. En el resto sólo los expertos sabían qué toro habían pasado por la peluquería.

Pues bien este hombre serio, trabajador y eficaz está ahora en la calle por culpa de las intrigas y zancadillas de los que mandan en las figuras. Después de tantos años dando a El Juli lo han despedido quienes no saben ni la mitad que Cerezo de este oficio. Lo más grave de todo este embrollo es que está también metido el zascandil de Victoriano Valencia con el que ya tuvo algunas discrepancias en el poco tiempo que explotaba a El Juli. No olvidemos que Victoriano es una especialista en quitar de en medio a los que valen. Lo que ha hecho con Palomares no tiene nombre. Palomares ha sido un ejemplo de cómo se debe llevar a una figura como Ponce. Victoriano ha sido siempre un apoderadillo de segunda fila, harto de hacer antesalas en los despachos de los empresarios. Cuando cogió a El Juli duró muy poco, porque en su frustración como torero cuentista y discurseador y empresario de muchas plazas que tuvo que dejar porque pagaba tarde y mal. O no pagaba (A Ramón Sánchez todavía le debe dos corridas desde hace un montón de años) ha querido tener protagonismo a costa de la fuerza de El Juli o de su yerno Ponce. No me entra en la cabeza que el despierto de Roberto Domínguez se deje manipular por un intrigante como el elefantiásico Victoriano.

Después de mucho tiempo de conocerse el despido he hablado con Cerezo: "Me ha pasado lo mismo que a ti por decir la verdad y discutir las cosas por derecho y a la cara. A ti te echó de Tribuna un ignorante que a los pocos meses lo destituyeron por inútil. A mi me pasa lo mismo. Aquí todo el mundo quiere meterse en el terreno que no le corresponde y avasallar a los verdaderos profesionales". Aquí los que hacen carrera son los lameculos, los hipócritas y los serviles. A Cerezo lo sustituye Marismeño, que no le llega ni a los zapatos. Mi puesto lo ocupa ahora una maricona ignorante, que ejerce como alcahuete de los trincones pesebreros. Los mediocres babosotes son los que se abren paso. Menos mal que a Cerezo le sobre trabajo por libre.


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