VA POR TI, ALFONSO NAVALÓN

CARMEN S.G.

 

Señor Moles o Molés:

Le agradezco mucho su mención a Navalón por la parte que me toca desde la admiración que le tenía y tendré siempre, sólo comparable con la adoración que despertaba en cuantos tuvimos la suerte de conocerlo de cerca y descubrir que era de esas buenas personas que si rascas tienen premio.

Debajo de la pantera que mostraba había un ser noble, una alma buena, un valiente y auténtico como nadie.

Por eso sobraba lo que considero un sentir envenenado por su parte, señor Molés. ¿Le echó alguna vez piropos a usted? Me extraña mucho porque le costaba la cosa de la ofrenda floral pero si algún día fue así sería que usted se lo merecía entonces, y mucho tenía que merecérselo para que así fuese.

Si después vertía ¡¡¡¡¿veneno?!!!! sobre su persona no dude que era por la misma razón y nunca por ¡¡¡¡¿conveniencias?!!!!; él no entendía de eso como lo demostró hasta el final. Jamás se doblegó ante nadie por fuertes que fueron los vientos, y soplaron huracanados a veces ¡vive Dios! pero, como el junco, siempre firme a sus principios.

No podía, eso sí, con la ingratitud de los que hoy son lo que son gracias a él.

¿Qué si fue feliz? Yo le respondo: solo los tontos, los necios, los imbéciles pueden serlo plenamente. A mayor inteligencia menor felicidad. La felicidad está un escalón por encima de la ignorancia y él era muy inteligente por tanto lo fue, como decía, a ratos. ¿Lo es usted?.

Cuando haya leído su ¿crónica? se habrá revuelto y ha dado más de un bocinazo porque seguro se está enterando de todo allí donde esté, en el mejor sitio, el reservado a los grandes, a los valientes, a los valiosos, a los que dejaron huella, junto al Che Guevara ("¡no se puede vivir de rodillas!" decía él al igual que Ernesto), codo con codo con Jesucristo, etc. Ya les habrá soltado alguna de las suyas y todos le estarán escuchando con deleite.

¿Pena? ¿Puede despertar ese sentimiento alguien tan grande, tan genial, tan inteligente, tan íntegro como él? ¡¡¡¡NO!!!!. Pena los que el número de ¿contribuyentes? supera al de seguidores. Sólo podía despertar envidia en los mediocres.

¿Falló al periodismo en el respeto? Sólo enseñó buen hacer. Las palabras que le salían a borbotones otros ni de lejos las saben utilizar, sencillamente porque las desconocen y seguro recurrían al diccionario cada vez que le leían o escuchaban para poder saber si los insultaba o no. Siempre que dijo algo contra alguien o cuestionó su valía se quedaba corto, después comprobábamos que si decía malo era peor.

¿Se hubiera atrevido usted a hacerle esta reflexión en vida? Va a ser que no. Por tanto habría sido mejor mantenerse en silencio como entonces. Aún así, señor Molés, muchas gracias por sentir su muerte.

En breve el gladiador reaparecería en la arena del coliseum periodístico, animado por los que se lo pedíamos: "escribe Alfonso, donde sea, como sea, por lo que sea", ya que nos parecía un atentado estar privados de su genial prosa. No ha podido ser. Para muchos se quitaron una piedra del zapato. Otros, la mayoría, lloramos desconsoladamente su ausencia.

Un beso Alfonso Navalón. ¡¡¡¡QUÉ GRAN PÉRDIDA!!!!.