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CHARRA
Publicado:
Lun Ago 29, 2005 8:28 pm Asunto:
Te echaremos de menos...
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Ustedes
habrán oído miles y miles de cosas sobre Alfonso
Navalón. Algunas, las habrán escuchado de su propia boca.
Yo no me quedo con las palabras, sino con el hombre que pasó por
la vida siempre con la cabeza alta, diciendo en cada momento lo
que pensaba y nunca dejando indiferente a nadie, que no hay cosa
más triste en esta vida que pasar por ella sin pena ni gloria.
Navalón, paisano, amante de los toros y de todo lo que le rodea
a este bendito arte de la tauromaquia, fue ante todo aficionado
que vivió y murió en el mismísimo Campo
Charro, donde ahora descansa.
Para algunos héroe para otros villano, son miles de calificativos
los que podrían describirle: sarcástico, irónico, vividor, irrespetuoso,
justo, generoso… Pero yo me quedo tan sólo con uno: ÚNICO. Esa característica de
la que tanto carece la Fiesta hoy en día.
Yo le asemejo a esos toreros artistas, místicos, queridos, odiados
o simplemente ÚNICOS pero que son capaces de llenar una plaza.
Él fue capaz de llenar charlas, coloquios, programas y miles y
miles de hojas en blanco que hoy ya forman parte de la historia
del periodismo taurino y en definitiva de la tauromaquia. Porque
a pesar de todo fue grande. Grande su pluma. Grande sus formas.
Y grande como ser humano. Y como tal, se equivocó. Muchas veces,
quizá demasiadas porque amaba a raudales el toro, sus suertes
y este mundillo que a veces le alimentaba y otras le envenenaba
el alma.
Andaluz de nacimiento, salmantino de corazón, Alfonso Navalón
fue enterrado ayer en Fuentes de Oñoro (Salamanca). Era Licenciado
en Derecho aunque nunca llegó a ejercer, puesto que los toros,
la historia, y el arte siempre fueron sus prioridades.
Con tan solo nueve años se puso delante de una becerra y a los
catorce mató su primer novillo. Después compartiría cartel en
festivales con figuras como Domingo Ortega, Ordóñez o el recién fallecido
Manolo Vázquez.
Como crítico taurino comenzó en 1964 en la revista El
Ruedo , la más importante de la época y ahí inició su ascenso,
denunciando los fraudes de los toreros, de los empresarios y a
los cronistas comprados como continuo haciendo durante años.
Su único libro Viaje a los toros
del Sol fue declarado texto oficial del idioma castellano
en la Universidad de París.
Sé que detrás de ese escudo de hombre duro, se encontraba una
persona sensible, duro de lágrimas, un enamorado del toreo y del
poeta Miguel Hernández. Va por Usted, compañero.
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Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
.
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
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Sólo acierta aquel que se equivoca y entrega mucho de lo que entrega.
Después... toda esperanza será poca. RAFAEL GUILLÉN |
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