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En el periodismo taurino, sin lugar a dudas, la entrevista soñada por cualquier
medio, es aquella en que puedas conversar con un hombre que venda
sus verdades y, nadie como Alfonso Navalón para desvelar secretos,
para conocer al toro y, por encima de todo, para defender al primero
que debería ser defendido y que nadie repara en él: EL AFICIONADO.
Ahora, con estas líneas, queremos rendirle gratitud a Navalón
porque, su pluma, para suerte nuestra, ha sido el estandarte hermoso
que, en nuestra sección de debate, aquella que titulamos DIVISIÓN
DE OPINIONES, para tal fin, hemos contado con Alfonso Navalón
que, por el precio de su amistad, no dudó en poner su talento
y su pluma al servicio nuestro, por ello, al servicio de nuestros
lectores aficionados. (que, sin lugar a dudas, han celebrado con
gozo desmedido).
Marcó historia en el periodismo taurino. Odiado y amado, todo
a la vez, pero a nadie le resultó indiferente. Vendía sus verdades
y, lo que es mejor, sabía de toros más que nadie. Le odiaban los
que no eran capaces de seguirle, como tampoco de entenderle; le
amaban los aficionados porque, con su pluma, comprendían la verdad
de la fiesta. Posiblemente, Alfonso Navalón, de haber vivido en
otra época, hubiera resplandecido muchísimo más. Pero le tocó
lidiar, casi en solitario, el toro de la verdad. Y, en los tiempos
que corremos, la verdad, algo tan mágico y tan bello, queda opacada
por el maldito dinero. Navalón resultó ser fiel a su estirpe;
a sus ideas y sus convicciones, algo que promulgaba en sus crónicas
y actitudes. De haber actuado de otro modo, con toda seguridad,
sus logros hubieran sido otros, obviamente; pero, del mismo modo,
jamás hubiera calado, como lo hizo, en el sentir de todos los
aficionados que, en resumidas cuentas, son los que le apoyaron
durante toda la vida. Alfonso era, para los aficionados, el buque
insignia, el abanderado de la verdad y, ahora, con el tiempo pasado,
no me cabe rubor en confesar que, de no haber cerrado el diario
Pueblo de Madrid, todo hubiera cambiado.
En el devenir
de los tiempos, con las nuevas tecnologías sobre nuestras espaldas,
qué lejos quedaba para Navalón que, ahora mismo, su página Web,
www.alfonsonavalon.com, fuera la más leída por
los aficionados; ni él mismo hubiera llegado a pensar en semejante
milagro. Apartado de los medios de papel, Alfonso Navalón, al
cabo de la calle de todas las cuestiones del periodismo, por puro
romanticismo, sigue siendo el estandarte donde los aficionados
a los toros y a la verdad, quieren aferrarse.
-
¿Pensaba usted, maestro, que su faceta como escritor taurino,
vararía escribiendo en una revista cibernética?
- De ninguna manera. Convengamos que, las
nuevas tecnologías nos han invadido y, no existe más remedio que
adaptarnos a ellas. En esa mi página, como explicas, según nos
dicen las estadísticas, son cientos de miles los aficionados que
nos visitan desde cualquier parte del mundo, por ello, en mi otoño
dorado, tengo derecho a sentirme feliz por este logro.
- Usted, maestro,
que ya no concede entrevistas -algo que nunca le gustó porque,
usted siempre decía que, el importante era el torero- como le
digo, es un honor para nosotros que, en nuestra nueva www.opinionytoros.com
nos haya concedido el doble honor, después de regalarnos el tema
de debate, de conversar con nosotros de tantos temas de la vida.
¿Cómo entiende ahora el momento de la fiesta?
- Está ocurriendo, desdichadamente, todo lo
que yo vaticiné hace treinta años y, eso es lamentable. Yo vislumbraba
esta desdicha de ahora mismo; lo dije y, me tomaron por loco.
Ahora, de forma lamentable para la fiesta, todos me dan la razón
pero, ahora ya es tarde.
- Su respuesta,
señor Navalón, es lo de más catastrofista. Siendo así, ¿qué futuro
nos espera?
- A este paso, dentro de otros treinta años
-y yo no lo veré- apenas quedará un reducto de esta fiesta que,
como te digo, será un recuerdo de una fiesta hermosa que conocimos
y que, los propios protagonistas, se la cargaron sin piedad.
- O sea que, según
usted, los ecologistas y toda esta gente, apenas son un peligro
para los toros, ¿verdad?
- Lamentablemente, los grandes enemigos de
la fiesta están dentro de la misma; ahí tienes las pruebas; las
peores puñaladas se le han asestado desde los despachos taurinos.
De este modo, nada tenemos que temer que venga desde afuera. Han
sido, los propios taurinos los que se han cargado la fiesta más
bella del mundo.
- ¿Por qué
no acude la gente a los toros?
- Porque no interesa a nadie lo que hacen
dentro de los ruedos. Salvo Madrid y Sevilla, como actos de relevancia
social que nada tienen que ver con los toros y que la gente acude
para que les vean, en el resto de las plazas, salvo el día del
patrón del pueblo, apenas nadie va a los toros. A lo largo de
la temporada hemos visto en muchísimas ocasiones en que, carteles
con toreros que torean todos los días y que han congregado a mil
personas de pago. Todo esto quiere decir que, la fiesta actual,
el montaje de ahora mismo, no interesa a nadie; ahí están los
resultados.
- Pobres empresarios
que montan las corridas y no acude nadie, ¿verdad?
- De pobres, nada; no conozco ningún empresario
pobre. Ocurre que, en este tipo de festejos, es decir, en la gran
mayoría, a los toreros se les contenta con los gastos y, eso sí,
la promesa de volver al año que viene a ver si tenemos más suerte.
Salvo Enrique Ponce, a los demás, se les arregla con lo que haya.
- Recuerdo que,
hace más de veinte años, usted ya me hablaba de estas miserias
y, por lo que puedo comprobar, la cosa, de forma miserable, sigue
en aumento. ¿A dónde vamos a parar, maestro Navalón?
- Vamos, mejor dicho, hemos llegado
ya a la degeneración total de la fiesta y, por esa razón, pasa
todo cuanto ocurre. Este año, como una prueba más, el triunfador
de Madrid, Matías Tejela, en muchos sitios no congregó a nadie
y, eso, sólo va en detrimento de su persona que, puede acabar
el año y, llevarse -como así ocurrirá- la mayor sorpresa del mundo;
es decir, caerse de espaldas cuando le presenten las cuentas.
Hace veinticinco años, por citar una fecha, cualquier torero,
triunfaba en Madrid y se compraba dos fincas en un rato. Para
que te hagas una idea, Pepe Luis Vázquez Silva, en su etapa de
novillero se compró una finca. Ahora mismo, algunos toreros, de
lo que torean todos los días, tras haber toreado trescientas corridas
de toros, todavía no han podido pagar las deudas contraídas.
- En esta temporada
que ha terminado, maestro, han comentado de un torero que, el
pasado año, tras haber toreado cuarenta corridas de toros, apenas
le quedó para comprarse un cochecito pequeño. Vaya injusticias,
¿verdad?
- Si, pero es lo que ellos se han buscado.
¿Quién defiende la dignidad de los toreros? Nadie. Por tanto,
allá ellos que tienen que vivir con sus miserias mientras que,
los organizadores, como antes te decía, están todos ricos.
- ¿Es posible,
maestro que, el mal de todo cuanto apuntamos se deba a que, los
toreros, genéricamente, apenas tienen ambición?
- No tienen ninguna, que no es lo mismo. Ahí
tienes, por citarte a uno de los que son novedad, a Manzanares
hijo que, con menos valor que un monaguillo, le está pasando peor
que a su padre; se pasan la vida apuntando y no disparan jamás.
Fíjate como está el panorama que, a lo largo de la temporada,
digamos que, lo más emotivo lo ha llevado a cabo El Cid, con eso,
está dicho todo.
- Al margen de
todo, maestro, en los tiempos que corremos, ¿qué torero piensa
usted que puede cuajar en figura?
- Hombre, en lo que hoy conocemos como figura,
la verdad es que lo puede ser cualquiera. Otra cosa es que sea
un torero como Dios manda. Me quedo, de todo lo que tenemos en
la actualidad, con Salvador Vega; tiene madera para ser un torero
importante. Esperemos que no le falle el valor puesto que, si
continúa en esa línea, será de los pocos que salvarán este caos
tremendo que reina ahora mismo.
- Y al margen
de las condiciones que usted apunta sobre Salvador Vega -las que
suscribo por completo-, el pasado año, el tal Vega, tuvo los cojones
de denunciar de forma pública a la empresa Chopera porque, según
el torero, tras torear y triunfar, le dieron una miseria. ¿Qué
pensó usted de semejante actitud del chico?
- Me quité el sombrero ante dicha actitud
porque, justamente, eso es lo que hace falta en los toros; dignidad
y, la misma, sólo puede venir por las manos y sentidos de los
protagonistas; eso sí, mientras los toreros quieran ejercer de
criados de los empresarios, ahí tienen los resultados de sus actuaciones.
Hay que felicitar a Salvador Vega puesto que, ya viste, cuando
un torero interesa, como es su caso, aunque se ponga rebelde,
le tienen que escuchar y, este año, a pesar de todo, ha sido escuchado.
Mira cómo está el toreo que, acciones como la de este chico, para
encontrar una similar, nos tenemos que remontar a los años ochenta,
cuando El Inclusero se rebeló contra Chopera. Ahora, los toreros,
todos quieren tener un amo y, así les va.
- Hablemos de
algo gratificante, maestro; por ejemplo, de su libro, “Viaje a
los toros del sol”, ese libro que, desde hace veinticinco años,
está siendo libro de texto en la universidad de París. ¿Es verdad
que van a volverlo a editar?
- Efectivamente. Sin jactancias ni vanidades,
me temo que es el libro de mayor éxito de toda la bibliografía
taurina. Por ejemplo, para que te hagas una idea, el pasado año,
en una librería de Madrid, un ejemplar que quedaba, lo vendieron
por cinco mil duros de los de antes.
- Como todos sabemos,
señor Navalón, tiene usted un programa de televisión en Salamanca
y, en uno de sus espacios, cosa sorprendente, entrevistó al que
usted calificaba, como su amo, cuando escribía en Tribuna de Salamanca.
¿Buscaba usted, de nuevo, el puestecillo en dicho periódico y
por eso entrevistó al amo?
- Jamás haría algo así. Es él, Mariano Rodríguez,
el que me ha pedido que me entreviste con el director de periódico
para que vuelva a su diario y, no lo haré bajo ningún concepto.
Volvería -y él lo sabe- si tuviera la absoluta libertad que me
concedió en su día pero, ahora mismo, con el plantel de “figuras”
que tiene, que no le pase nada. Y lo llevé a mi programa porque,
a pesar de todo, es un tipo singular y popular en Salamanca y,
me debo a mis “clientes”. Pero, ya sabes, profesionalmente, no
tenemos ningún vínculo que nos una.
- Hombre,
entre otros periodistas, tiene al más popular, es decir, a Manolo
Molés, el abanderado de la crítica en España. ¿Qué tiene usted
que decir al respecto?
- Si ese es el abanderado de la crítica de
España, ya puedes darte una idea de cómo está el mundo de la crítica.
Yo le llamo “El Fenicio” y, como debes de saber, pacta con los
toreros para “arreglar” la temporada y, con semejante planteamiento,
ya puedes imaginarte el panorama. Tiene todos los medios pero,
ya no engaña a nadie; en Tribuna, cuando antes agotábamos el papel
todos los miércoles, ahora, cuando escribe Molés, apenas venden
dos docenas de periódicos; o sea que, no le interesa ni a Dios
lo que ese personaje promulga. Luego, en ese programa nocturno,
donde dice tener miles de oyentes -radioescuchas, como diría Matías
Prats- me paro a pensar quién coño le va a escuchar a esas horas
de la noche cuando, al día siguiente, los aficionados, tienen
que irse a trabajar. Está claro que, por las noches, entretiene
a las cuadrillas que viajan y, poco más.
- Cómo ha
cambiado el panorama de la crítica, maestro. Usted que conoció
al gran Cañabate que, el hombre, un sabio de la crítica, como
todos sabemos, vivía de forma humilde y, ahora, los críticos de
circulación nacional, todos están multimillonarios. ¿Tanto pagan
los medios?
- De ninguna manera; se puede vivir de forma
digna, pero esa forma suntuosa de esos personajes que engañan
a los aficionados todos viven de los “convenios” con los toreros.
- Explíquese,
por favor.
- Pues que todos esos críticos que todos conocemos
de los grandes medios de comunicación, pactan con los toreros
y establecen esos convenios de que te hablo; es decir, el torero
paga y, ellos, les suavizan los fracasos y, engrandecen los éxitos.
Como está comprobando, la podredumbre es inmensa; si el aspecto
interno de la fiesta, lo que entendemos como organización del
espectáculo está corrompido, ya puedes darte una idea de cómo
funcionan los grandes medios de comunicación; al unísono con los
propios montajes de la fiesta.
- Hablando de
críticos, ¿cómo recuerda a Joaquín Vidal?
- Como lo que fue, un hombre honrado y un
crítico sabio. Tuve la dicha de trabajar a su lado y, me cupo
el honor de llevarlo al diario Informaciones para, más tarde,
como todo el mundo supo, trabajar en El País.
- ¿Por qué no
les dejan paso a los críticos jóvenes?
- Porque todo son cotos cerrados y, lo tienen
muy crudo. El que quiera entrar en los circuitos, tiene que prostituirse.
Entre otros, admiré a Marisa Arcas y, se me perdió. Ahora mismo,
le veo grandes posibilidades a Rosa Jiménez Cano que, por lo menos,
es capaz de llamarle a las cosas por su nombre. Está claro que,
siendo honrada y cabal, su camino, será muy duro pero, de llegar,
lo suyo será muy reconfortante.
- Los socialistas,
maestro Navalón, en esta temporada, han terminado de apuntillar
la fiesta; se lo digo porque, los dirigentes de TVE, como usted
ha comprobado, han rematado a la fiesta olvidándose de la misma.
¿Cómo es posible esa barbarie que han dicho de que la fiesta no
le interesa a nadie, de ahí ese silencio con que nos han obsequiado?
- Fíjate, no los creo tan burros. Ocurre que,
tienen en plantilla una serie de individuos ineptos, no saben
que hacer con ellos y, ante esta disyuntiva, antes que seguir
haciendo el ridículo, decidieron no televisar más festejos. Es
insólito que, en las retransmisiones que efectuaba el “Palabrero”,
deberías de saber que, miles de aficionados, le quitaban la voz
al televisor porque no estaban dispuestos a seguir escuchando
tonterías.
- Si ése es
el motivo, Navalón, que los quiten, que pongan a personas competentes
y honradas, ¿no cree usted?
- Hombre, de que le buscarán una solución,
de ello no me cabe la menor duda; pero antes que seguir siendo
el ridículo de España, es mejor que se queden callados. No es
de recibo tener a esos personajes que pactan con los toreros,
que son verdaderos amigos de los que se visten de luces y, ¿cómo
entiendes tú que se puede criticar a un amigo y, mucho más, si
ese amigo te ha pagado? (Quiero pensar que, los dirigentes de
TVE, sabedores de tales artimañas de sus empleados, han decidido
cortar por lo sano que, en definitiva, es lo mejor.)
- Tras conversar
con usted, maestro, a uno se le quitan las ganas de ir a los toros
para siempre. Por ejemplo, ¿se sigue afeitando -a los toros, entiéndase-
ahora mismo?
- La pregunta debería ser a la inversa; ¿existe
alguien que no afeite? Hasta yo tuve que sucumbir a esa maldita
lacra porque, de lo contrario, mis toros se hubieran matado para
carne. Es verdad que, unos afeitan para el regocijo de los lidiadores
y, otros, por puros intereses comerciales. Ese fraude, amigo,
no hay quien lo remedie ahora mismo; está tan extinguido que,
frenarlo, es imposible. Recuerdo una vez que, en la feria de Bilbao
denuncié que dos toros de Samuel Flores estaban afeitados y, el
ganadero, me quería matar y, al final, en los resultados post
mortem, resulta que era cierto que, Samuel Flores afeitaba sus
toros.
- Para hacer
las denuncias que usted hacía, maestro, necesitaba de unas fuentes
de información dignas de encomio. Por ejemplo, al margen de sus
conocimientos en materia, estaba claro que, por citar un caso,
usted era capaz de adivinar si el toro número tal, estaba
afeitado; así, sucesivamente, en las mil y una denuncias que usted
ponía. ¿Quiénes eran sus confidentes?
- Eran hombres de una sagacidad extrema,
amigos míos, defensores de la verdad y, por encima de todo, capaces
de regalarme toda la gloria del mundo quedándose ellos en el más
oscuro anonimato. Algunos han muerto y, otros, llenos de vida,
seguirán estando gozosos de la labor que, junto a mí, llevaron
a cabo durante tantos años.
- Crematísticamente
hablando, ¿no cree usted que cometió un tremendo error cuando
los Dámaso, Paquirri y compañía le quisieron sobornar y usted
no transigió?
- De que fue un error económico, está claro;
pero un gran acierto porque, de lo contrario, no estaríamos hablando
ahora de este tema y, a lo largo de mi vida, esta ha sido mi conducta.
Deshonrados los hay a montones y, nunca quise formar en sus filas.
- ¿Qué recuerda
de aquellas dos veces que le sacaron a hombros de la plaza de
Madrid?
- Es el recuerdo más hermoso que tengo
en mi carrera; pensar que, este tipo de logros, sólo han tenido
lugar en mi persona, ello, es algo impagable; fui el único y,
dudo que esto se vuelva a repetir. Aquellas salidas a hombros
por parte de los aficionados, sólo venían a refrendar mi honradez
porque, de lo contrario, jamás hubieran ocurrido. No vayas a pensar
que yo pagaba a los costaleros … Era todo producto de la emoción
que sentían los aficionados y, esa era la manera que tenían de
demostrármelo.
- ¿Cómo cosechó
tantos enemigos, Alfonso?
- Está clarísimo: todos los que sentían heridos
sus bolsillos por mis crónicas, todos se declaraban enemigos míos;
pero no conozco un solo aficionado de la calle que no me adore.
Yo escribía para el aficionado, jamás para el contubernio del
poder que, desde siempre, me asqueó por completo. Sepas que, había
que ser muy hombre para, viviendo del toro, saber aceptar mis
crónicas. Algunos lo hicieron, pero fueron los menos.
- Le tachaban
de provocador. ¿Cómo se explica eso?
- Me tachaban de todo; quisieron pegarme, quisieron
matarme; me amenazaron vilmente en repetidas ocasiones y, en honor
a la verdad, mi vida estuvo siempre pendiente de un hilo. Si decir
la verdad era provocar, sin lugar a dudas, fui un provocador.
- Al margen de
los toros, señor Navalón, usted ha escrito ensayos bellísimos,
propios de un hombre de una cultura extraordinaria. ¿Fue “La Barca
Herida” una de sus mejores narraciones?
- Miles de ensayos, han brotado de mis manos
y sentidos, lo cual evidencia que, mientras que los críticos que
antes hemos aludido se preocupaban por ganar un dinero de dudosa
procedencia, en mi caso, me embriagó la cultura y, ese es mi tesoro.
- Resulta un tanto
curioso, visto desde la óptica de un aficionado a los toros que,
un crítico, su caso concreto, pueda escribir de forma tan fantástica
al margen de los toros. ¿Dónde está el secreto?
- Justamente, en lo que antes decíamos; en
la capacidad que todo escritor tenga por la propia cultura. Desdichadamente,
en los últimos treinta años, cualquier tratante, se hacía crítico
de toros y, ni sabían de toros ni de nada. Yo vengo, obviamente,
de una generación distinta a la mencionada. Deberías de saber
que, los críticos de antaño, todos eran hombres de una vasta cultura
y, aquellas actitudes, eran las que me emocionaban y, quería quedarme
con aquel saber y entender. Seguí aquel camino y, este es el lugar
que ahora ocupo en la vida y en la sociedad. Pero ahí está mi
historial que, irremediablemente, dice todo de mí; todos no pueden
decir lo mismo.
- Volviendo a
los toros, maestro, fue usted el que inventó los coloquios tras
las corridas, acto que, más tarde, tuvo muchos imitadores y, casi
todos, cosechando fracasos. ¿Qué ha pasado para que no siguiera
usted con aquellos coloquios que, dicho en cristiano, tenían tanto
interés o más que la propia corrida de toros celebrada en la misma
tarde?
- La vida es cíclica y, mi etapa, en ese
aspecto, creo que ya pasó; me hice mayor y vago, por tanto, apenas
me apetece. Sin embargo sigo llenando en la feria de Salamanca
donde mantengo ese tipo de coloquios. Más me conformo con ver
los fracasos de mis imitadores que, en las grandes ferias, por
osados, congregan a una docena de aficionados y, eso si es triste.
Claro que, en el pecado, llevan toda su penitencia.
- ¿Cuál es
el pecado?
- Vender información falsa, estar corrompidos
por los intereses de los toreros y, tener varios amos en la temporada.
Todo eso, el aficionado lo sabe y, huyen despavoridos de donde
pulula esta gente.
- ¿Cuál es el
momento ganadero que disfrutamos?
- Apañados vamos
si a lo que tenemos lo llamamos
disfrutar. De forma lamentable, el caos que estamos viviendo,
como antes comentábamos, lo vaticiné hace cuarenta años, por tanto,
a mi no me extraña nada de la barbarie que estamos viviendo. Ahí
tienes los resultados de todos los festejos; ahora le llaman toro
bravo al burro tonto; a ese animalejo que, sin fuerzas ni pitones,
algunos irresponsables, lo quieren calificar como de toro “artista”.
Fíjate como estará el momento ganadero actual que, un listo como
Victorino Martín, es el rey del espectáculo.
- Señor Navalón:
gracias por habernos concedido este tiempo hermoso, en el cual,
hemos conversado de toros y de la vida. ¿Desea añadir alguna cosa
más?
- Que tengáis mucho éxito en este nuevo portal
que habéis lanzado, es decir, www.opinionytoros.com que, con ese
ramillete de gentes honradas que formáis el equipo, os auguro
toda la ventura del mundo.
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