|
|
LA
PRENSA Y LOS TOROS |
|
|
|
|
|
||||||||||||||||||||||||||
|
A
modo de presentación. Con ser
importante quien nos haga la colaboración, no lo será menos la participación
activa de nuestros lectores. Ellos con sus opiniones al respecto del
tema de que se trate, arrojarán luz sobre el panorama taurino. Para
centrar el asunto y extraer conclusiones medibles de cada “DIVISIÓN
DE OPINIONES”, el debate irá siempre acompañado de una encuesta. Si
su opinión es de interés, su voto no lo será menos. Con todo, estamos
seguros que haremos que www.opinionytoros.com sea un punto de encuentro
entre los aficionados auténticos y si con ello ayudamos a encontrar
razones para mejorar la Fiesta, habremos cubierto uno de los objetivos:
unidos podremos tener voz. Una voz que llegue y se pueda oír para
mejorar la Fiesta. Hoy presentamos,
posiblemente, al crítico taurino más polémico de la historia. Amado
y odiado al mismo nivel, su pluma ha sido siempre un estilete que
ha abierto heridas allá donde ha intervenido. Con ser esa una conocida
consecuencia de sus escritos y coloquios, no lo es menos que ha representado
un bálsamo, una luz y un faro para los aficionados. Conocedor
como pocos de todo el mundillo taurino, hoy nos presenta un duro relato
sobre la relación de la prensa en los toros. Nosotros le damos a Alfonso
Navalón las gracias por abrirnos para www.opinionytoros.com, su pluma.
Por ser, como siempre, tan audaz. Si están de acuerdo o no con
sus comentarios, tendrán ocasión de manifestarlo abiertamente en esta
la web de todos. Él nos ha dejado su opinión y su verdad en el relato.
Ahora es suya, querido lector que nos sigue, la palabra para opinar.
El palabrero
Fernández ha sido destituido, en primer lugar, por su incompetencia
probada y manifiesta, dada la escasísima audiencia de sus programas.
También es notorio que, en la mayoría de las retransmisiones,
los televidentes, en un gran porcentaje, le quitaban la voz a los
televisores para no escucharle; primero porque, las imágenes que estábamos
viendo, no se ajustaban a la realidad de lo que este pobre hombre
decía. Eran todas grandilocuencias del pastelero locutor y, sobre
todo, por no escuchar la cantidad de estupideces que decía cuando,
después de tantos años viendo toros, cada día, acreditaba su torpeza.
La otra razón, ha sido piadosamente ocultada por los responsables
de TVE porque, al investigar las cuentas y el manejo del dinero, era
imposible justificar los desmesurados gastos. Aquí pecaron de ingenuos
los censores de cuentas porque, bastaba con observar los escandalosos
signos de riqueza externa para darse cuenta que, ese tren de vida
del Palabrero Fernández, era insostenible con un sueldo oficial, por
generoso que fuere. Sin ir más lejos, un coche fastuoso que está al
alcance de muy pocas fortunas. Todo el mundo sabía de los manejos
y chanchullos del palabrero Fernández, pero como había “entendimiento”
y convenios soterrados con sus anteriores jefes, todo quedaba entre
los que ordeñaban la vaca. Por otra
parte, los millones destinados a la retransmisión de las corridas,
daba también un saldo ruinoso para el Ente Público, y bastaron unas
simples averiguaciones para comprobar que el dineral destinado a ciertos
pagos, se perdía por otros caminos. Por todo
lo cual, al vanidoso palabrero, muchísimo más tonto que Molés, lo
quitaron de en medio. Pero inexplicablemente, le dejaron el sueldo
de Radio Nacional de España, donde es notorio que no da un golpe al
agua, ni hace nada, por supuesto. Mientras los demás hacen el programa,
él se encierra en su despacho para escuchar discos de flamenco. Sin
embargo, se le está consintiendo un último mangoneo para llevarse
un dinero haciendo “boletines” en determinadas fechas. El “boletín”
a que aludo, es un escueto resumen de la corrida, con lo que justifica
gastos de desplazamiento, hoteles, etc. Solicitó y le concedieron
semejante trabajo en Valladolid, donde siendo su casa, también justificó
los gastos de alojamiento. Pasó a Albacete y, más tarde, a Zaragoza.
No me explico como en TVE, mandan dos funcionarios para hacer el mismo
trabajo, puesto que, a esas ferias, también se trasladaba el engominado
Villasuso, con la misma misión. El caso
es que, el tal palabrero, ha “ganado” más que la mayoría de los toreros
y, por supuesto, que algunas primeras figuras de la torería andante,
organizando el cambalache de las retrasmisiones y paseándose en un
cochazo de nuevo rico, sin contar sus conocidas inversiones en otros
negocios y propiedades. De todos modos, el palabrero, se ha ido por
la puerta falsa, después de agotar todas sus influencias con políticos
que hasta ahora, le habían protegido. Porque,
si los cronistas taurinos se dedicaran a informar, bastaría con tirar
un poco de la manta para saber la significación de algunos cómplices
y encubridores, que también sacaron tajada por darle el visto bueno
a esas cuentas que, nada tienen que envidiar a las del Gran Capitán. Y, precisamente,
ese silencio de la prensa taurina ante semejante escándalo, dice bien
claro y descubre la inmoralidad de la mayoría de los cronistas actuales
que deforman la verdad y prestan apoyo a quienes viven de engañar
al público, colaborando, servilmente, con los que se llevan el dinero
de las taquillas. Hace muy poco, se ha descubierto que, cierto cronista
de un periódico conservador -y no hace falta dar el nombre-
sin más méritos que llevar el apellido de su padre -¿queréis más datos?-
y de su abuelo, hace con los toreros lo que se le llama “ ajustes
por temporada”, llevándose un montón de dinero a espaldas de su periódico;
es decir, ya lo saben todos ustedes. Antes,
los trincones, pagaban al periódico parte de lo que robaban a los
toreros. Ahora, ese niñato de que hablo, se lo lleva crudo y, encima,
se hace pasar por honesto. Pero él solito se descubre porque, basta
con ver como trata a César Jiménez para comprobar que este torero,
se negó a pagar el “impuesto revolucionario”. Convengamos que, César
Jiménez, no es mejor ni peor torero que otros a los que les dedica
elogios a mansalva. Y, sin embargo, el niñato, lo destroza, incluso
cuando dicho torero sale a hombros. En el
atraco a César Jiménez, coincidió con Molés, en el primer año en que
el chaval empezó a torear un elevado número de corridas. La cifra
de Molés era mucho más alta que la del niñato del periódico monárquico.
El chico, les contestó a los dos lo mismo: “Estoy
empezando y, ese dinero no lo he visto nunca junto en toda mi vida
de torero. Si me hubieran pedido un par de millones….. de las antiguas
pesetas….. pero ese dinero no está a mi alcance; lo siento mucho” Desde
entonces, Molés y el hijo de aquel melindroso chaquetero que colaboró
con Chopera, para acabar con la andanada del 8 y darle el mando de
las Ventas a los del clavel, ponen a César Jiménez a escurrir, en
todas sus crónicas. Esto nos da una idea de la corrupción que existe
entre la prensa taurina, donde los honrados, se cuentan con la mitad
de los dedos de una mano, para los cuales me honro en escribir. Murió
aquel hombre honrado y sabio llamado Vidal que, para dicha mía, conté
con su amistad y su cariño y, ahora, estos tipos que aludo, se han
hecho todavía más descarados y más prepotentes. La época de los sobres
ya pasó. Ahora manda el cheque. Estas sanguijuelas de la crítica aquí
aludidas, se llevan un montón de millones todos los años, todo ello,
por ocultar la tremenda decadencia del toreo y sus gentes. La historia
del prostituto Molés es sobradamente conocida por todos. Empezó en
el diario Pueblo mangando mil pesetas por corrida y tarde, cuando
su jefe, Gonzalo Carvajal, tenía la tarifa de diez mil pesetas. Se
abrió paso en el humillante oficio de servir, como negro, a Mariví
Romero, cuando su ilustre padre la metió en el periódico y en televisión.
El Fenicio Molés escribía las crónicas y los guiones y, cuando despareció
el poder de don Emilio Romero, a su hija y benefactora, la dejó tirada. Conservo
las crónicas escritas con la misma máquina y en el mismo papel timbrado
del Hotel Astoria de Valencia, donde Molés escribía dos crónicas de
la misma corrida, aunque una, la firmaba como Mariví Romero. Molés
es mucho más ladino y más habilidoso que el fantasmón del Palabrero.
Es un especialista en el pelotilleo y, se da el caso que, publica,
en un periódico de Salamanca, el mismo artículo que le sirve de editorial
en la cadena Ser y en otras publicaciones donde imparte su “maestría”. Es como
un gitano que cambia varias veces la misma burra. Se da por cierto
que, un modesto torero salmantino -tampoco hace falta dar el nombre-
ha tenido que pagar cuatro millones de pesetas por “cuidarle la temporada”.
El chico sólo ha toreado veinte corridas de toros y, con semejantes
ingresos, ya podemos hacernos una idea de cuanto le habrá quedado,
tras todos los gastos y, como explico, haber pagado el “impuesto revolucionario”.
Imaginaros cómo será el sablazo a los que torean más de cincuenta
corridas de toros. También, con semejante personaje, la ostentación
de riqueza es escandalosa. Otro cochazo de súper lujo y, un piso de
más de trescientos millones de pesetas que, unido a su tren de vida,
dan la medida del personaje. Todo esto, me ha pillado ya demasiado viejo y, ante todo, demasiado vago y hastiado de tanta inmundicia del periodismo taurino. Hace diez años los hubiera mandado todos a las cloacas. Pero estoy cansado y no es cosa de volver a empezar como en los años sesenta donde, entré en Informaciones en el mes de abril cuando sólo tiraban siete mil ejemplares y, en octubre del mismo año, sobrepasábamos los cincuenta mil ejemplares cada día que salía el sol, precisamente, cuando ser periodista, era una profesión honrada y todos luchábamos en defensa de la verdad. Claro
que, para todo esto, entonces, teníamos el apoyo de editores y directores
que apostaban por una ética que ya no existe. En mi época, se acabó
con Manuel Lozano Sevilla que, robaba a los toreros amparándose en
su condición de taquígrafo de Franco. Ahora, con la democracia, nadie
persigue a los depredadores. Y la fiesta se hunde mientras ellos amontonan
riquezas, de forma ilícita, tal y como queda explicado |
||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
|
||||||||||||||||||||||||||
|
|
Autor: Alfonso Navalón - Crítico taurino,
único e irrepetible |
|
||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
|
||||||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||||||||