Adiós a un maestro de las letras taurinas

El crítico taurino Alfonso Navalón Grande, uno de los periodistas más brillantes de la décadas de los 60 y 70, falleció a última hora de la noche de ayer en su domicilio de Salamanca tras sufrir una grave y fulminante enfermedad.

  

 

  

Paco Cañamero

Alfonso Navalón había nacido accidentalmente en Huelva el 5 de abril de 1933, donde su familia se había trasladado unos meses antes. Poco después regresan de nuevo a Fuentes de Oñoro, su lugar de procedencia y localidad donde estudió los primeros años, antes de trasladarse a Ciudad Rodrigo y más tarde a Salamanca, para cursar el bachillerato y posteriormente, la licenciatura de Derecho, que cursó en la Universidad de Salamanca y también en la facultad de Derecho en la Real Universidad de El Escorial.

Durante su época estudiantil enseguida comenzó a destacar por su afición taurina, siendo presente su presencia en los tentaderos que se celebraban en la provincia, así como numerosas capeas y festivales, donde alternó con Andrés Vázquez, los hermanos Chacarte o Antonio de Jesús..., entre otros muchos.

Debutó en un festejo público a la edad de 16 años, en la fiestas de La Soledad, de Fuentes de Oñoro, donde mató su primer novillo, una res de la entonces vecina ganadería del Duque del Infantado.

Posteriormente, tras una promesa familiar decide no volver a torear en público, hasta que no hubiera finalizado la carrera. Pero su afición pudo más que los estudios, pues antes de cumplimentar la licenciatura se marcha a Madrid para abrirse camino como crítico taurino, tras haber firmado sus primeras crónicas en el semanario ‘La Voz de Miróbriga’, de Ciudad Rodrigo y en ‘El Adelanto de Salamanca’.

En la capital de España entra a formar parte del entonces prestigioso semanario ‘El Ruedo’, donde su firma enseguida se hace popular entre los aficionados, pues a su brillante prosa se unía un magnífico conocimiento del arte del toreo, aprendido en sus incursiones en los tentaderos del invierno salmantino.

En sus años madrileños, pronto comienza a sobresalir en una redacción donde comparte protagonismo con otros jóvenes periodistas, como Joaquín Jesús Gordillo y Vicente Zabala, aunque Alfonso el primer año se desplaza a varias ferias como enviado especial. Se da la circunstancia que a la primera que acudió fue a Valencia, donde a los pocos días, Antonio Ordóñez (máxima figura de la torería) lo busca en el hotel Astoria y al encontrarlo lo saluda y le da la enhorabuena; mientras le dice: «Enhorabuena, chaval, tú serás la próxima figura de la crónica».

En el periodismo taurino es la época del ‘sobre’ (comprar los espacios a los medios y cobrarle a los toreros para ponerlos bien) y el salmantino capitanea la nueva crítica, pues enseguida sus artículos (la mayoría de ellos auténticas joyas literarias) gozan de general aceptación entre los aficionados, que ven a Navalón en la figura más representativa de la nueva crítica.

Su éxito es tan rotundo, que al año siguiente ficha por el diario madrileño ‘Informaciones’, un periódico nuevo y moderno que acaba de salir a la calle, el mismo que dirige Jesús de la Serna y donde destaca un jovencito llamado Juan Luis Cebrián (quien más tarde dirigirá ‘El País’). ‘Informaciones’ se convierte en la referencia de la crítica taurina y en el corto espacio de tres meses logra superar los 3.000 ejemplares hasta alcanzar los 80.000. En ese tiempo, Alfonso Navalón consigue todos los honores y distinciones de sus profesión, algunos tan importantes como la ‘pluma de oro’ que se concedía en esa época el periodista más brillante en España.

En ‘Informaciones’, mediada la década de los 60, marca escuela y consigue algo muy difícil, como es que sus artículos sean leídos hasta por gente que no conoce la Fiesta, gracias a la calidad literaria de sus escritos.

En el rotativo madrileño permanece varios años hasta que un día Paco Camino en la entrega de unos premios ‘Mayte’, denuncia el vergonzoso ‘sobre’ que ejercía Gonzalo Carvajal en ‘Pueblo’. A raíz de eso, el director de ese medio, Emilio Romero decide fichar a Navalón, quien en ‘Pueblo’ vive su época mas importante como crítico y firma sus crónicas desde todas las ferias de España y América.

Con la privatización de los medios del Estado y el cierre de ‘Pueblo’, ficha por Diario-16, periódico que acaba de nacer en esos días y donde permanece al frente de su sección taurina hasta mayo
1982.

A partir de entonces se traslada definitivamente de Fuentes de Oñoro, donde se dedica íntegramente a la ganadería brava. En ese oficio, sus toros alcanzan importantes premios en numerosos lugares de la geografía nacional.

Durante esos años alterna la cría del toro bravo con la disertación de conferencias y colaboraciones en distintos medios.

Por todo ello y gracias a sus buenas virtudes, hasta siempre, ¡MAESTRO! l